El Diario de...

Susana Merlo

Una mirada distinta de la Agroindustria

24-6-26 por SM- Avanza más frío. Bajan insumos. Chicago indefinido. Peso de faena. Aceiteros alterados. Uruguay (garrapata) y Brasil (residuos)

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Primavera y verano lluviosos

Mientras la ola de frío sigue acentuándose en la Argentina, y se preven heladas en plena Pampa Húmeda de hasta – 5ºC, la producción sigue acelerando el fin de la cosecha vieja, y la siembra de los granos finos de la campaña 26/27, también muy acelerada en sus avances.

Mientras, los pronósticos siguen insistiendo con un  Niño (muy) fuerte para la próxima primavera-verano, aunque el invierno que recién se inicia tendría lluvias que permitirían mantener los niveles de humedad, y también temperaturas algo más altas, aunque con irrupciones de frío polar (como el actual), según el pronóstico de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Según los especialistas de la entidad, “durante el verano el fenómeno de “El Niño” alcanzará su máxima expresión, dominando el panorama, mientras las irrupciones de aire polar alcanzarán su mínimo. Las precipitaciones se concentrarán sobre el Sur del Brasil, el Litoral Fluvial, con su foco sobre el norte de la Mesopotamia, el norte de la Región Pampeana, gran parte del Uruguay, y zonas adyacentes, alimentando la Cuenca Alta y Media del Paraná y el Uruguay, con riesgo de fuertes crecidas con inundaciones ribereñas. El avance de las labores continuará con dificultades, al mismo tiempo que se incrementará el riesgo de crecida de los grandes ríos y el anegamiento de áreas bajas. La presión sanitaria será elevada”, señalan.

Ya para el otoño, plena cosecha gruesa, aunque el Niño comenzaría a diluirse, “por efecto acumulativo, los riesgos de crecidas de los grandes ríos y anegamientos de zonas bajas, suelen alcanzar su mayor expresión en esta época del año”, alertó la Bolsa de Bs As, en su pronóstico extendido.

Ahora, con la aceleración de la campaña, los granos finos podrían librarse de los momentos más críticos aunque, en general, las mayores pérdidas de producción se dan en los períodos secos, mucho más que en los de exceso de humedad, como está siendo el actual.

En función de esto podría preverse una campaña, al menos, similar a la actual (récord con más de 165 millones de tn), aunque dependerá especialmente, de los controles de plagas (por la humedad) y de los niveles de fertilización para reponer la fuerte extracción de esta última cosecha, y los requerimientos de un nuevo ciclo húmedo.

 

 

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Récord tras récord

De hecho, según Agricultura, las exportaciones de 209 productos agroindustriales -63%- (sobre 332 exportados) crecieron en forma interanual durante el primer cuatrimestre de 2026, alcanzando U$D11.318 millones en valor, por un total de 29,7 millones de toneladas, de acuerdo a los datos del INDEC.

Entre ellos, 89 productos lograron los máximos volúmenes exportados de la década.

Por su parte, el Monitor Exportaciones del CAA (Consejo Agroindustrial Argentino), que le elabora la Bolsa de Cereales de Bs As, muestra un aumento de 17,1% en las ventas al exterior entre enero y mayo, inclusive, por un total de casi U$S 22.000 millones (con más de U$S 5.000 millones exportados solo durante mayo, muy por encima de los montos alcanzados en ese mes desde 2019).

Entre los rubros más “dinámicos” aparecen la carne de cerdo, el girasol y las legumbres, mientras que los que mostraron el mayor aporte en los cinco primeros meses fueron el trigo (U$S 2.305 millones + 34%), el girasol (U$S 1.674 millones + 49,7%), y el complejo carne + cuero vacuno (U$S 1.990,5 millones + 27%).

Ante estas cifras, es lógica la alarma oficial ante un eventual paro que restrinja, o demore, parte de las exportaciones pero el dato, además,  obliga a reanalizar la postura del “atraso” respecto al nivel del tipo de cambio, tan vapuleado durante meses, y que se transforma en un gran interrogante: ¿cuanto afecta, realmente, este dólar a las exportaciones..?.(MDZ)

 

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Replanteo productivo

Sin duda, la nueva campaña 26/27, que va muy acelerada gracias a la muy buena humedad que hay en el subsuelo de una amplia parte de las zonas productivas granarias, va a seguir sufriendo ajustes y cambios, ahora por el cese de la escalada en el conflicto entre Irán y los EEUU, y el eventual acuerdo durable entre ambos Estados.

Es que, por un lado, ya se viene registrando una baja casi continua en el precio internacional del petróleo que se ubica por debajo de los U$S 80 el barril, mientras que otro insumo clave como la úrea, el fertilizante nitrogenado más utilizado, también viene cayendo en forma sostenida desde los más de U$S 1.000/tn que llegó a tocar, mientras que ahora ronda los U$S 800/tn en la plaza local, aunque el FOB internacional perforó los U$S 450/tn.

Y esto, sumado a la humedad de los suelos, obliga a repensar tanto los cultivos (como el trigo, que algunos decían que iba a “caer”), hasta muy especialmente los niveles de fertilización, de los que (más que otras veces) va a depender el resultado de rendimientos  que se puedan lograr en la cosecha 26/27 que, para la política, será de “elecciones presidenciales”, con lo que eso representa para todo el país.

Por otra parte, la baja eventual del gas oil, también impactaría en los costos de producción y, más aún, en los fletes, de muy alta incidencia en la agroindustria.

Contrariamente, también la baja en los precios del petróleo, conspira contra la evolución que puedan tener los biocombustibles. La regla no escrita indica que con un barril por debajo de los U$S 70, los combustibles vegetales no resultan económicos, o viables excepto, claro está, que haya una decisión estratégica que, después de la reciente experiencia con el Estrecho de Ormuz, no se puede descartar. (MDZ).

 

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Problemas en la región

Mientras, también la ganadería avanza con una muy buena recuperación de los campos naturales y beneficiada por los bajos precios relativos de los granos para la suplementación. Incluso, con recuperación, nuevamente, de las exportaciones, y con consolidación del aumento en el peso de faena que ya llega a los 240 kilos.

Pero, un respaldo adicional puede venir de los problemas que están enfrentando algunos de los vecinos, como Uruguay y Brasil, ambos con inconvenientes en sus exportaciones por aparición de “residuos” en la carne.

En el primer caso, se trataría de trazas de garrapaticidas, dados los tratamientos tradicionales que se emplean también en el país vecino, mientras que en el caso de Brasil, registra suspensiones en la Unión Europea por residuos de antimicrobianos y estimulantes de crecimiento (hormonas), mientras que China le limitó la cuota de exportación y le aumentó los aranceles.

Por su parte, dos de los frigoríficos más importantes de capitales brasileños en los EE.UU. estarían enfrentando problemas comerciales que también pueden llegar a significar restricciones para el socio mayor del Mercosur, y principal exportador de carne vacuna.

De confirmarse los problemas, que están siendo apelados por ambos países, el mercado de carne vacuna mundial registraría una fuerte contracción de oferta consolidando aún más su ya firme posición.

El llamado de atención sería, en todo caso, sobre los sistemas sanitarios aplicados actualmente en el país, para evitar caer en los mismos riesgos.

 

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