(15-3-26) La construcción industrial está atravesando una transformación silenciosa a nivel global, impulsada por la necesidad de reducir costos, acortar plazos y disminuir el impacto ambiental. En este escenario, la madera industrializada comienza a ganar terreno como una alternativa estratégica frente a los materiales tradicionales.
Un estudio reciente de Forest Innovation Investment (FII) de Canadá destaca que, además de las ventajas anteriores, “Uno de los principales diferenciales de la madera es su capacidad de reducir el carbono incorporado en la construcción, un factor clave en un contexto global donde el sector es responsable de cerca de 40% del consumo energético y más de 30% de las emisiones de CO2”, señala Faima (Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines).
El estudio resalta, finalmente, “el menor peso de las estructuras, lo que reduce exigencias en fundaciones; la mayor rapidez de montaje; la menor generación de residuos en obra, y los entornos de trabajo más seguros y controlados”.














