Elecciones en la Rural. Con los ojos en el Congreso. La soja gana terreno. Inversiones frenadas. “Ecocidio”.
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Veranito adelantado

Un “veranito” adelantado dejaron las lluvias de la semana pasada, con temperaturas por sobre la media para la época, según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
“A continuación, se producirá la entrada de aire marítimo frío y húmedo, procedente del Atlántico Sur, haciendo descender la temperatura, pero sin producir lluvias en la mayor parte del área agrícola, salvo su extremo norte, que recibirá registros moderados a abundantes, con posibles focos de tormentas”, señala la BCBA, lo que vuelve a abrir una “ventana” interesante en el “corazón agrícola”, para la recuperación y/o resiembra de parte de los trigos afectados, y el avance de las labores que exige la nueva campaña 26/27, aunque destacan que “la llegada de la primavera podría presentar algunas perturbaciones, dada la irregularidad de fin de agosto”.
Por otra parte, los próximos fríos serán bien recibidos por el eventual control de malezas y plagas, entre ellas la famosa “chicharrita” que atentó fuertemente contra el maíz de un par de campañas atrás.
Este hecho, a su vez, estaría beneficiando el avance del sorgo, especialmente demandado también por el avance ganadero, aunque con menor costo de implantación del maíz que, como se dijo, sigue viendo en la “chicharríta” un riesgo adicional, aunque la plaga aparece controlada por el momento.
Mientras, comienzan a evaluarse las pérdidas por granizo y temporal que dejó la Tormenta de Santa Rosa de la semana pasada, acotada especialmente a una franja que tomó una parte noroeste de Córdoba, sur de Santa Fe y una cuña en el sudeste de Entre Ríos, además del norte mesopotámico, tras lluvias mayoritariamente escasas, fuera de las zonas de desastre que, según la Bolsa de Rosario, podría oscilar entre 60 y 80.000 hectáreas de trigo afectadas solo en la zona centro, parte de las cuales podrían ser resembradas, y otras que estaban menos desarrolladas, que se las dejará rebrotar.
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“Que” y “cuando” vender

La principal inquietud, sin embargo, ahora pasa por “que”, “cuando”, y “cuanto” vender de la última campaña 25/26, que todavía está almacenado, tras el rush alcista que tuvo Chicago.
Es que con precios que en trigo rondan los U$S 280/tn (y sostenidos también en la plaza local), más de uno se pregunta que pasaría si se produce un acuerdo entre Rusia y Ucrania que vuelven a alternar las conversaciones (afectados, también, por la caída de sus propios ingresos como exportadores), con renovados ataques cruzados..
Se sabe que ambos, fuertes productores de trigo y girasol, tienen muy acotadas sus ventas por problemas de logística y eso, junto a la seca y los calores en EEUU. constituye buena parte del soporte en las cotizaciones de Chicago.
Los operadores descartan que de haber un acuerdo, se produciría un fuerte descenso en los recalentados precios, lo que está llevando a algunos a pensar en vender posiciones de trigo y/o cubrirse con opciones.
Simultáneamente, y muy previsible, en la plaza local comenzó a “despegar” la intención de siembra de soja. Es que la suba del petróleo (que algunos creen puede volver a superar los U$S 100/barril) arrastra naturalmente a los granos, en especial a la soja y, tal como viene adelantando El Diario… esto, sumado al eventual efecto Niño, da ventajas adicionales a la oleaginosa, tanto por su rusticidad (“el yuyo”), como por su amplitud de siembra que llega hasta enero.
Para el analista Cristian Russo, de la BCR, se prevé “una pronunciada suba de 600.000 has, por lo que se estima que la intención de siembra de soja sea de 16,7 mill de ha. Los problemas que vuelve a traer la chicharrita y los costos de los fletes en maíz, reactivan el interés en la oleaginosa”, dice Russo, antes de indicar que “la nueva campaña de soja cambia radicalmente la tendencia que se venía manifestando, la de un área de siembra en retroceso”.
Algunos observadores, sin embargo, ven un crecimiento mayor del área, aunque lejos aún de los 20,5 millones de hectáreas de mediados de la década pasada, si bien los precios firmes actuales del mercado doméstico, y los U$S 480/tn de Chicago, constituyen un gran incentivo.
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Biocombustibles en pugna

Con proyectos de inversión “parados” por la indefinición, y a pesar del tiempo transcurrido, los 7 proyectos de ley que hay (uno oficial), y la infinidad de reuniones de comisión, aún no se produce el dictamen para definir un tema que para el mundo (y no solo para Argentina), pasó a ser estratégico. La situación podría cambiar esta semana (hoy?), aunque no está claro que se logre quebrar la férrea resistencia que parece ejercer un sector identificado con la industria pyme/mediana bonaerense, contrapuesto al acuerdo que buscan otras provincias, con distinta representatividad.
El problema surge, en especial, con el biodiesel (soja) que ya cuenta con un cupo asignado hasta el 2030, y con un precio fijado por el Gobierno (alrededor de 20% superior al mercado), beneficio que no estarían dispuestos a resignar en aras de “tender” hacia la competencia, como plantea la propuesta oficial.
En general, con el etanol (maíz), donde se encuentran las principales inversiones hasta ahora, no se presentan problemas y los mayores intereses se reparten entre Santa Fe, y Córdoba, mientras que Buenos Aires comparte ambas posibilidades.
«El marco regulatorio actual no da más, y debe ser modificado”, reconocen en el entorno del Ejecutivo, y también, de distinta forma, varios de los proyectos presentados, aunque parece haber temas donde subsisten las diferencias de criterio, y otros no considerados.
Por de pronto, y a título general, algunos analistas señalan la necesidad de aumentar “la seguridad jurídica” respecto a la ley 27.640, todavía vigente, y coinciden en el aumento del porcentaje de “corte”.
También los refinadores parecen querer “participar” del negocio de los biocombustibles y, mientras eso no sucede (lo tienen que comprar), se resisten a utilizarlo, y una serie de restricciones de mercado que serían totalmente inconstitucionales, al impedir a empresas formales, el ejercicio de precios y/o comercio libre.
Otro problema puede surgir de la consideración como “biológicos” de productos que no lo son, al extremo que podría incluirse hasta plásticos procesados.
Básicamente, las propuesta oficial (y algunas otras) considera una sola ley (y no separadas, biodiesel y etanol), que apunte al mercado libre, con un aumento en los porcentajes de “corte” (con los combustibles fósiles) con un piso de 10% para el biodiesel (está en 7,5%) y de 15% para el etanol (está en 12%), lo que podría absorber hasta un millón de tn, de los 3-4 millones de tn que ya está en condiciones de producir el país, aún con capacidad ociosa instalada.
Pero lo más importante es que tras el conflicto Irán-Israel/EE.UU. se disparó una carrera estratégica para diversificar la matriz energética poniéndole un reaseguro (los biocombustibles) a la fragilidad que presenta el abastecimiento de combustibles tradicionales (fósiles), con epicentro en el Estrecho de Ormuz.
Y en este “despertar”, los que arrancaron en punta fueron EE.UU. y Brasil que ya cuenta con 370 plantas de etanol y 50 de biodiesel, mientras que su porcentaje de “corte” ronda el 30%.
Pero también la urgencia por conseguir los codiciados SAF (combustibles bio para aviación), por la creciente presión ambiental sobre la aviación comercial, hacen imprescindible para Argentina (uno de los muy pocos países del mundo que puede crecer en los cultivos oleaginosos como carinata, camelina, colza, etc. de donde se obtiene), contar con la ley que permita las inversiones que faltan para terminar los procesos en el país.
Lo más grave, es que parte de esos proyectos ya están en fila, esperando que aparezca una ley superada de la anterior, que corrija la asimetrías de arrastre (cruzadas, tanto para pymes como para grandes) y que, fundamentalmente, tienda a que el Estado salga del rol de “ente regulador” que tiene actualmente, fijando precios, cupos, permisos, etc.
Otra vez, el Congreso “tiene la palabra” pero, ¿la dará de una vez?.













