17-6-26 por SM- Otra vez los aceiteros. Chicago indefinido. Cautela por Irán-EE.UU. Apuran licitaciones. Apuesta al RIMI.
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Cae más el petróleo

La semana corta por el feriado del lunes, y alterada también por la frágil situación internacional (el acuerdo Irán-EEUU se firmaría recién sobre el fin de semana), si bien genera expectativas positivas, también enciende luces de alerta en varios frentes.
Lo cierto es que, a diferencia del lunes, ayer Chicago cerró indefinido, con bajas por presión de la nueva caída del petróleo (que arrastra a los biocombustibles), pero también por las mejores condiciones climáticas en las planicies estadounidenses, lo que afectó especialmente al maíz. La soja, a su vez, apenas logró sostenerse, mientras que el trigo registró una muy ligera suba.
Mientras, el mercado local, casi ignoró el acuerdo entre EEUU e Irak y, prácticamente, se mantuvo como el viernes, con una soja que “no aparece”, el trigo con escasos negocios, y solo el maíz que mostró valores sostenidos.
Sin embargo, el dato saliente de la jornada, es el nuevo conflicto de los gremios aceiteros ((Federación Aceitera y el SOEA) que ayer volvieron a fracasar en las negociaciones con las empresas, descontando otro día a la posibilidad de un acuerdo, que finalizaría el viernes con la conciliación obligatoria que impuso la Secretaría de Trabajo, aunque se baraja la posibilidad de que se amplíe por otra semana hasta el próximo 25…
La medida de fuerza, que ya es un clásico cuando se llega al pico de la cosecha gruesa (como en este momento) complica al gobierno en dos frentes: por el lado del ingreso de divisas al no poderse cargar los barcos que están en espera; pero también por el antecedente que puede generar una suba salarial superior a la de la inflación, frente a los demás gremios, y su impacto sobre los precios si los aumentos se generalizan.
Así, mientras los gremios insisten con mayores aumentos, las empresas mantienen la oferta de seguir el ritmo de la inflación que marca el INDEC, tras un aumento de 13,8% durante el primer cuatrimestre.
Al mismo tiempo, la industria dio a conocer que “los salarios promedio mensuales ascienden a $ 4,8 millones”, y advirtieron que “cada trabajador perderá $ 160.000 por cada día no trabajado” mientras dure este conflicto.
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Llegó la hora de las licitaciones

Con sensibles demoras, y bastante “ruido” alrededor de cada caso, parece agotarse el tiempo para poner en marcha obras y servicios estratégicos para el país.
Así, Mundial mediante, se espera ahora con particular interés la confirmación de la licitación de la Hidrovía, último paso tras 6 años con el contrato vencido y que, de no haber impugnaciones formales, le fuera adjudicada a la belga Jan de Nul, que la operó desde 1995.
También, con un atraso de más de un mes, tendría que haber novedades sobre el llamado a concurso por los FFCC, especialmente el Belgrano Cargas, pero también el San Martín (crucial para la minería), y el Urquiza cuyo impacto estaría más relacionado con la agroindustria, por el arroz, la madera y, eventualmente, otros derivados de la celulosa.
Allí, mientras se esperan los pliegos “definitivos”, se ratificó la participación del consorcio exportador agrícola, compuesto por varias de las principales exportadoras de granos y subproductos, mientras que otro de los jugadores “fuertes”, el Grupo México, alrededor del cual había rumores de que se “bajaba” de la compulsa, se supo que está muy firme e, incluso, hizo un acuerdo con la estadounidense Wabtec.
Según Minería y Desarrollo, el acuerdo estratégico de ambas busca “combinar la experiencia operativa de GMXT en transporte ferroviario, con las capacidades tecnológicas de Wabtec, uno de los principales proveedores mundiales de equipamiento, sistemas digitales y soluciones para redes ferroviarias. La propuesta apunta a replicar en Argentina estándares de operación similares a los que ambas compañías desarrollan actualmente en Estados Unidos.
Simultáneamente, tendría que aparecer el segundo tramo de autopistas y carreteras troncales, donde se espera la licitación de terceros carriles, y sobrepaso que permitan absorber la demanda creciente que se prevé, tanto por la minería, como por energía y también agroindustria donde ya, en la actual campaña 25/26, se hicieron evidentes los cuellos de botella en las zonas portuarias (Gran Rosario, y Bahía Blanca-Quequén), debido a la cantidad de camiones.
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La industria primerea

Aunque ya pasó más de un mes que se reglamentó el RIMI (Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones), que puede beneficiar especialmente al campo, ya que el 80% de las empresas son pymes o micro, todavía es muy poco lo que se escucha en el sector sobre estas oportunidades que, en el caso de las grandes inversiones (RIGI), de las cuales ya se aprobaron 17 proyectos, están moviendo capitales crecientes en minería y energía con apuestas superiores a los U$S 200 millones.
En el caso del campo y sus actividades afines y derivadas, los montos de inversión son mucho más modestos y van desde los U$S 150.000, hasta los U$S 90 millones (en dos años), pero todavía no se conocen demasiados planteos excepto, tal vez, el de una consignataria (tradicional) y una cabaña que ya salieron a ofrecerlo en su venta anual de reproductores.
Es que, si bien los beneficiados incluye a “todas” las pymes, no solo del campo, los rubros que obtienen los mayores beneficios son el riego, la compra de semovientes (de cualquier especie), las inversiones en energía, y las mallas antigranizo, todo lo cual contará con régimen de amortización acelerada, y devolución express del IVA, entre otras cosas.
Y, a diferencia del campo, la industria en forma individual, o por medio de su entidad madre, la UIA, ya realizó sendas reuniones con funcionarios de Economía y del ARCA para aclarar dudas de un sistema novedoso, para las empresas de este tamaño.
De hecho, una de las singularidades es que no se necesita presentar proyectos. Solo hay que se una pyme “registrada” con certificado (lo que se realiza en el portal del ARCA), y cumplir los requisitos.
Al ser aceptados, se puede comenzar a “cargar” las inversiones que se vayan realizando (que no incluyen ni terrenos, ni equipos o maquinaria usados), o sea que entran todas las “amortizables”, y no hay evaluaciones.
En el caso de bienes que no aparezcan en los listados, deberán contar con una certificación técnica.
Al alcanzar un umbral mínimo de monto, comienzan a dispararse los beneficios













