10-6-26 por SM- Vuelve el frío. Llueve (poco). Otro protocolo para semillas. No se entiende la nueva vacunación. Inversión francesa. Los estadounidenses más cerca.
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Crece el desconcierto (y el malhumor)

Mientras Brasil sigue avanzando, y acaba de ser reconocido por la OMSA (Organización Mundial de Sanidad Animal) como libre de aftosa “sin vacunación”, lo que le permitirá acceder a los mejores mercados con más facilidad, tras haberse cumplido un año que dejó la vacunación; en Argentina vuelve a crecer el malhumor entre los productores, por la falta de definiciones claras de parte del propio Estado.
En ganadería, por ejemplo, tras la “flexibilización” anunciada a partir del 2027, cuando se podrán elegir los vacunadores (de un listado de profesionales anotados) y comprar directamente las vacunas como cualquier otro insumo (también de veterinarias previamente autorizadas), el organismo sanitario decidió cambios tan poco claros, que ni el propio personal del Servicio los sabe explicar fehacientemente.
El mayor escollo está con la “recategorización” de los terneros ya vacunados, y cuales son los que deben recibir una nueva dosis (en una fecha que no existía) en estos próximos días, a pesar de la vacunación de marzo pasado, hace poco más de 2 meses. Se supone, además, que estos no serán vacunados también en octubre, aunque nadie lo afirma, ni explica.
Volvió el vocero: Como si fuera poco, con bombos y platillos, el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, anunció vía redes, un nuevo esquema de muestreo para el siempre sensible tema de las semillas, que ya fue publicado en el Boletín Oficial, y que volvió a provocar escozor entre los productores.
Y no solo por las exageraciones del ex vocero presidencial que calculó que, gracias a la medida, “se dispararían inversiones superiores a los U$S 4.000 millones “ (?), cifra que no se sabe de donde salió, ni a que cálculo responde.
En realidad, se supone que la Resolución de Agricultura es acorde con el “espíritu de la Ley (de Semillas) que todavía está en el Congreso y que, entre otras cosas, pretende respetar la propiedad intelectual de los obtentores de las semillas, que es igual a decir que se respeta la propiedad privada, tema que tanto EE.UU. como la Unión Europea le están exigiendo a la Argentina en varios frentes, aunque hay sectores que lo resisten, como sucede con parte del farmacéutico.
El caso es que ante la falta de capacidad de control comercial del INASE (instituto oficial al que trataron de disolver un par de veces), ahora involucrarán a los privados para hacer el trabajo que surge de la nueva medida que, con algo de razón, resisten los productores (seguros de que nuevamente tendrá un costo, y lo pagarán ellos).
De acuerdo al Boletín Oficial, el “protocolo” establecido es para el control de la identidad varietal en grano, o sea, un mecanismo para verificar qué variedad de semilla se usó (a partir de muestras tomadas en el primer punto de entrega), y proteger así los derechos de los obtentores bajo la Ley de Semillas 20.247.
Las muestras, que se tomarán en el primer punto de entrega, solo podrán ser analizadas por las Cámaras Arbitrales, o entidades privadas que hayan suscrito convenios, o estén habilitadas por el INASE para identificar la variedad vegetal. ¿Surgirá una nueva red de laboratorios privados, como en su momento ocurrió con las bromatologías?.
El hecho es que el mecanismo, que presenta varias aristas poco claras permitiría, sin embargo, fiscalizar el tráfico de la “bolsa blanca”, eufemismo con el que se trata de desdibujar la semilla “copiada” sin reconocer los derechos del obtentor, y que en Argentina supera el 70% del mercado.
Pero, si bien esto es cierto, la medida que incidiría directamente en productores, acopios y corredores, dista de solucionar el tema de fondo y tampoco sustituye la necesidad de una nueva Ley de Semillas actualizada. De hecho, la sanción de esta por parte del Congreso, tanto como la adhesión a la UPOV ´91, pueden directamente voltear y/o modificar esta resolución dada su jerarquía inferior.
Y tampoco satisface las exigencias internacionales (de EE.UU. y la U.E.) respecto a refortalecer la defensa de la propiedad privada, y que, en el caso de los EE.UU., forma parte del acuerdo bilateral de beneficios arancelarios los que, llegado el caso, se podrían suspender. (MDZ)
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EE.UU. de visita

Todo esto casi como corolario de la visita de una nutrida delegación estadounidense que visitó la Argentina, y que fue recibida en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, por el titular del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), Gustavo Idígoras, y el dueño de casa, Ricardo Marra.
La misión de “reciprocidad comercial”, compuesta por productores y fabricantes del país del norte, busca consolidar los acuerdos país-país que, en el caso de los EE.UU. representa un mercado de U$S 219 billones anuales de importaciones agroindustriales, y al que Argentina actualmente accede con solo el 0,9%, por lo que el margen de crecimiento potencial parece significativo.
De ahí que el titular del CAA, Idígoras, propusiera líneas de trabajo que, además de la cooperación mutua, mejoraran las condiciones de acceso de productos argentinos (miel, aceite de soja, biocombustibles, genética bovina, pollos, huevos, etc.). “Es prioritario lograr la reciprocidad en nuestras exportaciones que hoy no tienen posibilidad de ingresar”, señaló el dirigente, al tiempo de plantear la “reapertura” de la negociaciones.
Marra, por su parte, destacó que el acuerdo bilateral firmado a principios de este año, “debe generar oportunidades concretas. El sector privado argentino busca mayor integración, y el acuerdo se debe traducir en mejoras tangibles de acceso al mercado (estadounidense). Esto se debe percibir como una oportunidad para ambas partes”, dijo el titular de la Bolsa.
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Los franceses invierten

Una de las empresas centenarias en el país, Louis Dreyfus (LDC), que llegó a la Argentina en 1925, comunicó esta semana su nueva inversión de U$S 400 millones en otra planta de procesado de semilla de girasol y de soja, ahora en Bahía Blanca (ya posee otras dos en Rosario).
El anuncio consolida tanto la recuperación que los europeos prevén en la producción argentina de girasol, como del lugar estratégico del sur bonaerense, con puertos de aguas profundas, que se podría convertir en otro fuerte polo agroindustrial como es actualmente Rosario.
En esa línea, se inscriben también otras inversiones multimillonarias, en proyectos gasíferos y fertilizantes, como la ampliación prevista de la planta de Profertil en Ingeniero White, un tema que también recibiría un espaldarazo si sale la nueva Ley de Biocombustibles que, junto con la reglamentación del RIMI (Régimen de Incentivos para las Medianas Inversiones), también comienza a moverse, sumándose a distintas clase de líneas de créditos como los de valor producto del BICE (leche, novillo, capón y soja), o los nuevos anunciados por Agricultura para renovación de vehículos nuevos.

