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	<title>Central | El Diario de Susana Merlo</title>
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	<description>Una mirada distinta sobre la agroindustria</description>
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	<title>Central | El Diario de Susana Merlo</title>
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		<title>Argentina puede producir más, pero…</title>
		<link>https://www.susanamerlo.com/argentina-puede-producir-mas-pero/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cecilia Scher]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 May 2026 15:04:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Central]]></category>
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					<description><![CDATA[Escribe Susana Merlo   “Con una buena cosecha se salva el país”, es una frase que se acuñó hace décadas y se mantuvo a lo largo del tiempo. En parte, se va a comprobar este año con la “supercosecha” que puede llegar a superar los 165 millones de toneladas. Sin embargo, en medio, Argentina perdió [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribe Susana Merlo</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>“<em>Con una buena cosecha se salva el país”</em>,</strong> es una frase que se acuñó hace décadas y se mantuvo a lo largo del tiempo. En parte, se va a comprobar este año con la <strong>“supercosecha” que puede llegar a superar los 165 millones de toneladas.</strong></p>
<p>Sin embargo, en medio, <strong>Argentina perdió varios trenes</strong>. La evolución de los vecinos así lo demuestra. Y eso, a pesar del “salto” de los ´<strong>90 cuando se pasó de unos 36 millones de tn, a cerca de ´80 millones hacia finales del siglo pasado</strong>. Después los aumentos fueron más aleatorios, con un estancamiento que superó las dos décadas, hasta este nuevo “despertar”.</p>
<p>En todos los casos, estos movimientos eran monitoreados y previstos por un grupo técnico, la <strong>Fundación Producir Conservando</strong> (FPC), que acaba de cumplir 35 años, y que en su último informe prevé una producción agrícola (granos y oleaginosas) de cerca de 180 millones de toneladas para el 2035.</p>
<p>Pero, “l<strong>a posibilidad de alcanzar estos volúmenes dependerá, en gran medida, de la estabilidad macroeconómica, la eliminación de distorsiones impositivas, la inversión en infraestructura, y la incorporació</strong><strong>n continua de tecnolog</strong><strong>ía”, sostiene la Fundación.</strong></p>
<p>La estimación se acerca bastante a las previsiones que también hizo el <strong>USDA </strong>(Departamento de Agricultura de los EEUU) para la <strong>Argentina</strong>, aunque para varios la cifra es <strong>“conservadora”</strong>, en función de los avances tecnológicos exponenciales que se registran, y las condiciones de suelos y climas que tiene el país.</p>
<p>Del otro lado, sin embargo, también están los que recuerdan experiencias previas en las que los <strong>cambios políticos, implicaron fuertes retrocesos en el potencial productivos, como el estancamiento operado durante este siglo.</strong></p>
<p>En todo caso, aún tomando las cifras menos extremas, la pregunta es: y <strong>esos volúmenes, ¿se pueden almacenar?, ¿se pueden transportar?, ¿se pueden procesar?. ¿Qué infraestructura tiene la Argentina para afrontar un nuevo aumento de su producción </strong>y, más aún, para un mayor “aprovechamiento” de la misma, con más proceso, menores pérdidas, más precio, y menor costo argentino?</p>
<p>La realidad de esta campaña, con km de cola de camiones sobre las banquinas de las autopistas, rutas dañadas por el excesos de cargas; muy pocos trenes en relación al volumen, apenas una parte mínima de la producción almacenada en lugares acondicionados, mientras el resto sigue desparramado en los campos en frágiles bolsones; paros de puertos y de transportes en los momentos más críticos, etc., demuestran que <strong>el déficit actual ya es mayúsculo.</strong></p>
<p>Según la Fundación, <strong>“la última campaña 24/25 con 41 millones de hectáreas sembradas, permitió alcanzar una producción de 140 millones de tn, y un sado exportable de 103 millones de tn, que significaron  un ingreso de divisas de exportaciones de U$S 33.000 millones de dólares” (de granos y subproductos, el año pasado).</strong></p>
<p>Pero todas estas cifras ya están siendo superadas ampliamente, en la actual campaña 25/26 que está terminando, y en la que se está <strong>“quebrando” el techo de 160-165 millones de tn de producción,</strong> con un estimado, hasta ahora, de más de U$S 37.000 millones por exportaciones agrícolas que, a este ritmo, es probable que exceda los U$S 40.000 millones, solo por granos y sus subproductos.</p>
<p>¿Cuál es el problema, entonces?</p>
<p>En realidad son <strong>varios</strong>. Es que el análisis de <strong>Gustavo Oliverio y Gustavo López</strong>, de FPC,  se divide en dos grandes aspectos: <strong>el sistema de producción y el esquema estructural.</strong></p>
<p>Así, en el primero se plantea desde controlar la erosión de los suelos, hasta revertir la tendencia declinante de la labranza directa (corrigiendo errores de manejo), pasando por aumentar drásticamente la reposición de nutrientes que, en promedio, llega a <strong>apenas el 50% de lo que extrae </strong>(y, en campañas como la que se está terminando, ´25-´26-, con producciones y rindes récord, más bajo aún).</p>
<p>Mientras que en el segundo grupo se reúnen, especialmente, los <strong>déficit de logística que es, también, uno de los componentes centrales del famoso “costo argentino”, junto con la política tributaria.</strong></p>
<p>De hecho, sostienen que <strong>“Argentina no está limitada por su capacidad de procesar y exportar (productos),  sino por su capacidad de moverlos eficientemente”</strong>.</p>
<p>Por caso, y aunque por distintas razones, tanto la molinería como la industria aceitera (y se podría decir que también el sector frigorífico) están sobredimensionados, soportando costosa capacidad ociosa.</p>
<p>Sin embargo, <strong>es mucho más notable la falta de caminos en condiciones</strong>, desde rutas nacionales, hasta  los caminos rurales (mayoritariamente de tierra), que se encuentran en pésimo estado de transitabilidad.</p>
<p>Por caso, con una cosecha como la que se prevé este año, <strong>se requieren más de 5 millones de viajes de camiones</strong> que, hasta el momento, absorben el grueso del transporte de mercaderías .</p>
<p>Es bien sabido que la <strong>Hidrovía </strong>está con contrato vencido hace 6 años, por lo que también hay muchas obras estructurales sobre el río demoradas; mientras que los <strong>FFCC </strong>(también ahora en proceso de licitación), mucho más barato que el transporte camionero, cuenta con <strong>menos de 18.000 km de vías más o menos transitables, de las cuales unas 14.000 km son de cargas, cuando se llegaron a tener 48.000 km alrededor de 1960…</strong></p>
<p>No es lo único, ya que también hay un <strong>gran déficit de almacenamiento</strong>, soportado apenas por los famosos “bolsones”, ante la falta de silos e instalaciones fijas  para acondicionar en forma adecuada la mercadería.</p>
<p>Se estima que <strong>apenas el 50 % de una cosecha promedio de 135-140 mill. tn.se almacena en forma realmente segura y adecuada</strong>, o sea, que más de 50 millones de tn, quedarían en forma permanente o transitoria en los campos en silos-bolsa. Naturalmente, la cifra se estaría elevando a <strong>más de 70 millones de tn en la actual campaña.</strong></p>
<p>Por supuesto que también<strong> “pesa”</strong> sobre la producción la existencia de las <strong>retenciones </strong>(DEX) o derechos de exportación, o <strong>el atraso en la genética de semillas</strong> debido a la falta de patentes que defiendan la propiedad intelectual de los obtentores, lo que lleva a que mucho de los materiales disponibles en Argentina, estén atrasados y con rindes por debajo del que logran los países vecinos y competidores.</p>
<p>Del tal forma, a<strong>unque el clima ayude, los suelos sean adecuados, y los productores y contratistas tengan un excelente know how, igualmente Argentina tiene por delante varios años todavía de costos internos muy altos, por atraso y falta de eficiencia en la logística, y por el gravoso “costo argentino”, que deriva en menor capacidad de competencia internacional, y menor rédito para la producción. </strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Lo inmediato y lo trascendente</title>
		<link>https://www.susanamerlo.com/lo-inmediato-y-lo-trascendente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cecilia Scher]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 May 2026 02:59:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Central]]></category>
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					<description><![CDATA[Escribe Susana Merlo   En un mundo en el que la tecnología crece en forma exponencial y que, como si fuera poco, aloja dos guerras que, teóricamente, y según los analistas, “nunca iban a suceder”, es difícil hacer proyectos y programar acciones pues todo cambia en forma permanente. Argentina, por supuesto, no es una excepción [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribe Susana Merlo</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>En un mundo en el que la <strong>tecnología</strong> crece en forma exponencial y que, como si fuera poco, aloja <strong>dos guerras</strong> que, teóricamente, y según los analistas, “nunca iban a suceder”, es difícil hacer proyectos y programar acciones pues todo cambia en forma permanente.</p>
<p><strong>Argentina</strong>, por supuesto, no es una excepción y a las cuestiones generales del mundo, debe sumarle los problemas particulares del gobierno de turno, en <strong>una sociedad que no parece aprender demasiado de las experiencias previas,</strong> y que se ha vuelto tan imprevisible y veleidosa, que cuesta pensar en el mediano y largo plazo.</p>
<p>Sin embargo, es absolutamente imprescindible, tanto para la sociedad como conjunto, como para el sector agroindustrial en particular.</p>
<p>Hoy, por ejemplo, <strong>en lo inmediato es prácticamente imposible planificar la nueva campaña agrícola, o programar un planteo ganadero a 5-7 años</strong>: el petróleo llegó a escalar hasta  U$S 114 el barril, aunque en general ronda los U$S 103-105 pero, ¿hasta cuando?.</p>
<p>Si la situación con <strong>Irán </strong>empeora, subirá, y si se soluciona, seguramente va a bajar a los niveles pre conflicto, a unos U$S 75 el barril. Y eso también arrastra al precio de los fertilizantes …</p>
<p>Por otra parte, <strong>se prevé que el “Niño” va a seguir acentuándose hacia la primavera-verano</strong>, y ya hay algunas localidades anegadas por las precipitaciones que comenzaron en marzo.</p>
<p>Pero por otro lado, <strong>las cotizaciones de los granos comenzaron a subir, la ganadería va a continuar con precios muy sostenidos</strong>, especialmente en el plano internacional y, por sobre todo, <strong>cuando hay humedad los productores siempre quieren producir</strong>.</p>
<p>Veremos, cuales son las condiciones para hacerlo.</p>
<p>Pero el planteo no es ese, sino lo que debería estar ocurriendo en forma simultánea para evitar algunos de los problemas actuales, y prevenir los futuros.</p>
<p>Y ahí la enumeración es casi infinita. Por caso, <strong>no se pueden seguir inundando las zonas más ricas del país</strong> (ni las otras) por falta de completamiento de obras hidráulicas (que en parte se podrían evitar con el uso del Fondo Hídrico).</p>
<p>Tampoco se puede imaginar una cosecha de 200 millones de toneladas (<strong>en este ciclo 25/26, probablemente se ronden los 165-170 millones</strong>), con <strong>las rutas actuales, sin FFCC de carga, o la Hidrovía funcionado a pleno (y ampliada), y sin nuevas inversiones para modernizar la industria.</strong></p>
<p>No hay posibilidad de producir alimentos, sin <strong>una red de frío </strong>adecuada (para evitar las inmensas pérdidas actuales), se necesitan <strong>más mercados, transparencia, y un mayor control en cada etapa</strong> de las distintas cadenas para evitar desvíos, y excesos, etc.</p>
<p>Y, mientras la tecnología sigue avanzando en el mundo, y aparecen materiales para ampliar las zonas agrícolas (como los nuevos maíces franceses super cortos, de 90 días, que ya lograron excelentes resultados experimentales en la Patagonia), equipos y máquinas mucho más eficientes, productos sanitarios (animales y vegetales) mucho más amigables con el ambiente, o la robótica sustituyendo funciones, entre otras muchas cosas, <strong>cada vez falta más mano de obra calificada para hacer frente a los cambios, y desarrollo de infraestructura (mínima) para que la gente se quede en las zonas rurales.</strong></p>
<p>Pero, por sobre todo, hace falta una participación mayor, y más directa, de los productores en cada una de las instancias, y de los niveles. Por ejemplo, <strong>¿por qué es tan distinta la actitud provincial en Córdoba, o Santa Fe, respecto a Formosa? (por citar solo un caso).</strong></p>
<p><strong>¿Por qué hay gobernadores como Alfredo Cornejo en Mendoza que ya están mirando hacia otros rubros, como minería, para no poner toda la carga solo sobre la agroindustria</strong>?.</p>
<p>Y, más grave aún, es que tras más de dos años del cambio de gobierno, <strong>muchos productores recién comienzan a reaccionar sobre la parte que también les toca</strong>. De hecho, ya pasaron 10 meses desde el dictamen judicial que el abogado <strong>Pablo Torres Barthe</strong> logró a favor de productores de <strong>Henderson</strong>, por las tasas viales, y que ahora sirve de antecedente en otros casos como <strong>Baradero, Azul, Necochea, o General Alvarado,</strong> pero aún no se generaliza, y <strong>recién comienzan a aparecer planteos de amparos conjuntos</strong> para distintas causas.</p>
<p>Los ejemplos abundan. Este 1* de mayo se puso en marcha el <strong>Acuerdo UE-Mercosur</strong>, sin que los países sudamericanos lograran ponerse de acuerdo, entre otras cosas, sobre <strong>como distribuir la cuota de casi 100.000 toneladas de carne vacuna, a pesar de los años que lleva la discusión, y de la cantidad de encuentros (y viajes) que insumió.</strong></p>
<p>Lo mismo va a pasar con el <strong>Acuerdo con los EE.UU</strong>. y, ni hablar, de <strong>la manoseada Ley de Semillas</strong> que tiene un atraso de un cuarto de siglo de discusiones sin avances, y con una reciente presentación vergonzosa (de último momento) en apenas un par de páginas, y en la que lo más <strong>novedoso </strong>pasaba por la “creación” (si, leyó bien), de un nuevo <strong>consejo asesor “rentado”</strong> del cual, naturalmente, forman parte representantes de las entidades….</p>
<p>El tema, que deprime a muchos, comenzó a generar también cierta alarma pues, si bien el gobierno actual es <strong>controvertido </strong>en una serie de cuestiones, es el primero en más de dos décadas que, efectivamente remueve escollos para la producción, libera mercados, comienza a aparecer el crédito, eliminó prácticamente todas las intervenciones, y plantea la actualización y fortalecimiento de toda la legislación referente a la <strong>propiedad priva</strong>da, y los derechos individuales, al menos, desde la óptica de la producción.</p>
<p>La pregunta, entonces, que se hacen los “del campo” que miran también el mediano y largo plazo es, <strong>¿y si el próximo gobierno cambia otra vez de signo, se podrá completar el proceso que está ahora trabajosa y lentamente en marcha, o al no estar “anclados” los cambios, volverá todo para atrás como pasó en el 2001, o en 2019?.</strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¡¡Llegó la hora del Congreso!!</title>
		<link>https://www.susanamerlo.com/llego-la-hora-del-congreso/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cecilia Scher]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Apr 2026 11:58:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Central]]></category>
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					<description><![CDATA[Escribe Susana Merlo &#160; Aunque se declame en todos los tonos, los argentinos en general, perdieron la democrática costumbre de hacer un seguimiento estrecho, lo más cercano posible, del Congreso, tal vez, el más importante de los 3 poderes de la República, porque es el que “legisla”, lo que el Gobierno debe “ejecutar”, y por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribe Susana Merlo</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aunque se declame en todos los tonos, los argentinos en general, perdieron la democrática costumbre de hacer un seguimiento estrecho, lo más cercano posible, del <strong>Congreso, tal vez, el más importante de los 3 poderes de la República, porque es el que “legisla”, lo que el Gobierno debe “ejecutar”, y por eso se lo llama Ejecutivo.</strong></p>
<p>Y, si los ciudadanos comunes no ejercen casi este control (solo en las urnas, cada dos años), ni hablar de los del <strong>campo que no lo pisan prácticamente nunca.</strong></p>
<p>Sería trabajoso poder mencionar a los titulares de las principales entidades que representan a los productores, que asistan (o hayan asistido) con alguna regularidad a las comisiones, a reunirse con legisladores, o a los plenos de las cámaras; y <strong>casi milagroso que directamente presenten un proyecto de ley. </strong></p>
<p>Salvo que medie alguna invitación especial, que en general es para que hablen, y no tiene mayor impacto, no acuden al Parlamento.</p>
<p>Pero en este 2026, ya consumido más de un cuarto de siglo del XXI, <strong>se presenta una posibilidad, tal vez la última en el corto-mediano plazo</strong>, de dar vuelta tendencias que llevan décadas, y enderezar errores de muchos años que, incluso, fueron contra la propia <strong>Constitución Nacional</strong>, sin que el “pueblo” que es soberano, siquiera pareciera haberse enterado.</p>
<p>El campo no es la excepción y, <strong>si no se defiende de los abusos, errores y avances, ¿quién lo va a hacer por el??.</strong></p>
<p>Esta es la gran pregunta que sigue sin respuesta.</p>
<p>Se quejaron durante años, por ejemplo,  de las automotrices (que tuvieron por décadas tipo de  cambio a favor, con reintegros), pero no se avanzó en cambiar de propuesta, o de sistema, y copiar a otros sectores para, por ejemplo, eliminar las retenciones (tipo de cambio negativo) que en décadas tuvo una sola excepción que fueron los ´90 cuando<strong> el tándem Menem-Cavallo las eliminó de un plumazo y, ni siquiera querían firmar el compromiso de ayudar a generalizar el IVA cambio </strong>(de hecho, solo dos de las 4 entidades firmaron, y una de ellas esperó hasta último momento).</p>
<p>Por eso, a varios siempre les quedó la duda sobre, <strong>¿C</strong><strong>uánto quiere el campo que se saquen los impuestos a la exportación, si no está dispuesto a comprometerse para lograrlo?.</strong></p>
<p>Ahora, sin embargo, y aunque no a todos les gusta este Gobierno (ni tendría porque gustarles), se está avanzando en muchas de las cosas que siempre se reclamaron: menor intervención, menos Estado (pesado y caro), eliminación de trámites y trabas….</p>
<p>Muchos todavía recuerdan aquel famoso: <strong>“¡No queremos que nos den una mano. Queremos que nos saquen las manos de encima!!”…</strong>, pero las acciones no se condicen, y lo que se va concretando es por impulso directo del propio Ejecutivo, como resolución, o como envío de DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia), o de proyectos de ley que manda al Congreso.</p>
<p><strong>Poco, con gusto a nada, depende del propio sector.</strong></p>
<p>Sin embargo, este año la relación de fuerzas en el Congreso por primera vez en décadas, es distinta, mucho más pareja para el oficialismo, lo que acerca la posibilidad de i<strong>mpulsar y/o respaldar</strong> los instrumentos que la agroindustria necesita (que no son pocos), y que se corrijan los que están mal (que también existen en cantidad).</p>
<p>No debiera volver a suceder lo del año pasado cuando,<strong> solo por razones políticas</strong>, muchos diputados y senadores, votaron en contra de un paquete de DNUs que favorecía a provincias y sectores, porque no querían que el Ejecutivo obtuviera lo que había planteado, aunque fuera bueno en general (siempre un proyecto de ley, o un decreto, es perfectible).</p>
<p>Después, por supuesto, se vio a más de un gobernador en la Casa de Gobierno pidiendo lo mismo que los representantes de su provincia habían bochado semanas antes….<strong>Absurdo!</strong></p>
<p>Pero para que tal cosa<strong> no </strong>siga ocurriendo, es que se necesita que, de una vez por todas, <strong>se comience a controlar, por un lado, y a respaldar, por el otro, a los representantes de las provincias y de los ciudadanos, es decir, a los senadores y a los diputados respectivamente. </strong></p>
<p>Tal como se hizo entre marzo y julio de 2008 durante el planteo, y conflicto, de la <strong>Resolución 125</strong>. Con la misma convicción, y con la misma responsabilidad y compromiso (de ambas partes). <strong>Ya no vale escudarse en el anonimato.</strong></p>
<p>Ahora hay una serie de cuestiones de fondo que dejan al descubierto varios pendientes estructúrales que tiene la <strong>Argentina </strong>producto del desmadre de años.</p>
<p>Tanto los <strong>Acuerdos internacionales como el de Unión Europea-Mercosur, como el bilateral con los EE.UU.</strong> ya pusieron sobre el tapete la necesidad de “<strong>fortalecer” el tema de la propiedad privada, desde las Patentes (medicinales), hasta las semillas y obtenciones (vegetales y animales), pasando por las Marcas, las denominaciones de origen, o para cualquier otro tipo de bien.</strong></p>
<p>Para los países desarrollados ese punto es clave. De ahí los esfuerzos por <strong>“emprolijar” </strong>los temas de <strong>expropiaciones </strong>(Vicentín, YPF, etc.), o el listado de leyes para <strong>derogar total o parcialmente</strong> que mandó el Ejecutivo al Congreso, y que incluye la mal llamada de Extranjerización de la Tierra que limita la compra de campos por parte de extranjeros lo que, además de perjudicar a los productores más chicos (al restar demanda en el mercado), está entronizado en la <strong>Constitución Nacional, por lo que no es discutible. </strong></p>
<p>Igualmente aparece el caso de la Ley de Manejo de Fuego, de <strong>Máximo Kirchner </strong>que impide a los dueños, durante 30 o 60 años,  redefinir el destino de sus tierras si se incendiaron (en forma no intencional), o el costo que se está registrando en el país por el atraso de dos décadas y media en actualizar la Ley de Semillas, o la controvertida Ley de los “octógonos” para los alimentos que ahora, por ejemplo, impediría exportarlos (salvo producirlos con otras etiquetas), entre muchas otras que merecerían también la atención del sector.</p>
<p>Por caso, en ese grupo aparecen desde la <strong>Ley de Flexibilización Laboral</strong>, que afecta tanto al campo como a sus industrias derivadas, y ni hablar de las <strong>leyes de educación, desde la primaria, las de artes y oficios, los secundarios con salida laboral, y todo lo que atañe al interior rural</strong> donde ya no se consigue personal para trabajar (de cualquier cosa), porque no están preparados, y entonces siguen migrando, desocupados,  a las grandes urbes.</p>
<p>Todo esto deberá pasar, y ser definido, en el Congreso.</p>
<p>Sin duda, <strong>queda claro entonces que es necesario que alguien “se ponga el campo al hombro”, y ¿que mejor que sea el propio campo?</strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>RIMI: inédita herramienta de equidad</title>
		<link>https://www.susanamerlo.com/rimi-inedita-herramienta-de-equidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cecilia Scher]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 02:37:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Central]]></category>
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					<description><![CDATA[Escribe Susana Merlo   Aunque enmascarado por el profuso articulado de la reforma laboral, el surgimiento del RIMI (Régimen de Incentivo a las medianas y pequeñas inversiones), que da de lleno en las pymes y, por ende, en el campo y muchas de sus agroindustrias, constituye un principio de equidad  que no se veía desde [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribe Susana Merlo</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Aunque enmascarado por el profuso articulado de la <strong>reforma laboral</strong>, el surgimiento del <strong>RIMI </strong>(Régimen de Incentivo a las medianas y pequeñas inversiones), que da de lleno en las pymes y, por ende, en el campo y muchas de sus agroindustrias, constituye un principio de equidad  que no se veía desde hace décadas.</p>
<p>Es que la propuesta oficial tiene dos aspectos “novedosos”. Por un lado, <strong>considera que ambos sistemas RIGI (grandes inversiones), y RIMI son similares</strong>, con la única diferencia de la escala; lo que elimina un principio de discriminación implícito vigente desde mediados del siglo pasado y que dejaba especialmente al “campo” en un lugar casi subordinado respecto de lo que era considerado como “industria” en aquellos tiempos, y que revestía un estatus superior,  mayores accesos y facilidades, subsidios, etc.</p>
<p>Para eso, también apela al <strong>reconocimiento de “persona jurídica”</strong>, situación que es la más generalizada en el campo y que pone, entonces, en un pie de igualdad a los diferentes tipos de empresas.</p>
<p>En segundo lugar, porque reconoce en los hechos que, si bien las inversiones industriales mayores, o de servicios, son importantes; <strong>es el entramado mayúsculo de las miles de pymes distribuidas por todo el país, el que sostienen especialmente al tejido social y que, su reactivación, puede generar la mayor creación de demanda de mano de obra, y en las disciplinas más diversas de todo el país.  </strong></p>
<p>A partir de ahí define la <strong>“inversión productiva”</strong> como la adquisición, elaboración o importación de bienes muebles nuevos (amortizables en Ganancias), y la realización de obras destinadas directamente a las actividades de producción.</p>
<p>También <strong>excluye, taxativamente, a los activos financieros, los bienes de cambio, automóviles, y los portafolios.</strong></p>
<p>Mientras que <strong>los equipos de riego, mallas antigranizo, los bienes de alta eficiencia energ</strong><strong>é</strong><strong>tica</strong><strong>,  y los semovientes (ganado) podrá</strong><strong>n ser promovidos</strong><strong> independientemente del monto invertido.</strong></p>
<p>Bajo estos lineamientos marco, entonces, se desarrolló el régimen general, junto a una serie de correcciones impositivas que mejoran la ecuación de las inversiones, y las facilitan.</p>
<p>Así, básicamente, la propuesta de i<strong>ncentivo fiscal consiste en establecer un r</strong><strong>é</strong><strong>gimen de amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, y una devolución más rá</strong><strong>pida del cr</strong><strong>é</strong><strong>dito fiscal de IVA por inversi</strong><strong>ón en bienes de capital.</strong></p>
<p>“El objetivo de la amortización acelerada es incrementar el valor actual computable del costo de inversión, generando de ese modo una <strong>menor base imponible del Impuesto a las Ganancias </strong>y, consecuentemente, un menor monto del impuesto a pagar. De esta manera, <strong>aumenta la rentabilidad del capital a invertir</strong>. En el caso de una obra civil, el incremento del Valor Actual Neto del gasto impositivo computable en Ganancias sería de 58,5%. En el de equipos de riego y mallas antigranizo el incremento sería de 48% y en el caso de equipamiento sería de 41%”, señala el <strong>IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal).</strong></p>
<p>En ambos casos, se trata de <strong>ventajas impositivas sustanciales</strong> para las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas que apuesten al crecimiento productivo por medio de <strong>inversiones que deben realizarse dentro de los primeros dos años desde la puesta en vigencia de la ley.</strong></p>
<p>Se destaca que el <strong>RIMI </strong>permite deducir el gasto de la inversión en mucho menos tiempo que el régimen general, ya que los Bienes muebles y bienes de capital: se amortizan en solo 2 cuotas anuales, mientras que en las Obras de infraestructura se puede reducir su vida útil estimada al 60%, acelerando la deducción del impuesto.<br />
<strong>Los </strong><strong>Equipos estrat</strong><strong>é</strong><strong>gicos</strong><strong>, por su parte, como los de riego, las mallas antigranizo y las </strong><strong>tecnolog</strong><strong>ías de alta eficiencia energ</strong><strong>é</strong><strong>tica gozan de un beneficio superior, ya que se pueden amortizar en una sola cuota (100%).</strong></p>
<p>A  su vez, en el caso de la <strong>devolución anticipada de IVA </strong>se busca que el crédito generado no quede atrapado, conformando una deuda “estructural” para el establecimiento. Por eso, de acuerdo a la publicación especializada <strong>Erreca, </strong>“si la inversión genera un saldo a favor de IVA, la empresa puede solicitar su devolución, o acreditación, tras 6 meses de haberlo declarado, y el monto se devolverá en 6 cuotas mensuales, iguales y consecutivas”.<br />
Además, <strong>las empresas podr</strong><strong>án usar ese saldo para pagar otros impuestos nacionales, pedir la devolución en efectivo o, incluso, transferirlo a terceros, lo que otorga una liquidez inmediata.</strong></p>
<p>Según <strong>Angeles Naveyra, titular de Barbechando</strong>, “entre los aspectos más importantes del <strong>RIMI</strong>, aparece <strong>l</strong><strong>a incorporaci</strong><strong>ón de personas fí</strong><strong>sicas</strong> ya que  el campo argentino está compuesto mayoritariamente por productores personas humanas, sucesiones indivisas &#8211; Cuit 20/27 frutihortícolas-“.<br />
“Y en el plano tributario, dos medidas centrales: <strong>el diferimiento del pago del Impuesto a las Ganancias en la valuación de hacienda al momento de la venta efectiva, y la eliminació</strong><strong>n del cupo anual para devoluciones de IVA en las inversiones de capital</strong><strong>”</strong>, explicó <strong>Naveyra</strong>.</p>
<p>Finalmente, se establecen como pisos de inversión obligatorios para acceder a los beneficios: a) Micro empresas: desde U$D 150.000; b) Pequeñas empresas: desde U$D 600.000; c) Medianas Tramo 1: desde U$D 3.500.000, y Medianas Tramo 2: desde U$D 9.000.000.</p>
<p>Finalmente, <strong>Erreca,</strong> destaca que l<strong>a iniciativa estipula que los beneficios del RIMI no podrán ser afectados por incrementos en las alícuotas de los impuestos nacionales, ni por la creación de nuevos tributos que graven la inversión durante el perí</strong><strong>odo de adhesi</strong><strong>ón.</strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El campo ya no es “primario”…</title>
		<link>https://www.susanamerlo.com/el-campo-ya-no-es-primario/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cecilia Scher]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Jan 2026 00:37:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Central]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.susanamerlo.com/?p=4409</guid>

					<description><![CDATA[Argentina adopta rápido la tecnología pero se resiste a actualizar su mirada cultural, especialmente sobre el agro, que ya no es “primario” sino uno de los sectores más avanzados y estratégicos del país.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribe Susana Merlo</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cuesta en la Argentina el “cambio de paso”</strong>. Y así como se va descubriendo que hay normas y leyes que siguen vigentes a pesar de tener décadas, haber perdido su sentido, y por haber quedado “fuera de época”, por costumbre o tecnología. lo mismo pasa con cantidad de temas que siguen <strong>repitiéndose</strong> habitualmente, cuando la realidad hace tiempo que los superó.</p>
<p>En algún sentido es raro, ya que los argentinos adoptan rápidamente las novedades técnicas; casi se “contagian” de las innovaciones, y son capaces de acostumbrarse rápidamente, por ejemplo, a vivir en comunidades distintas.</p>
<p>Sin embargo, <strong>todo cambia cuando se trata de cuestiones culturales, o sociales dentro del país. Allí, las actualizaciones son mucho más lentas, y hasta resistidas.</strong></p>
<p>En el caso del campo, se sigue hablando de los “estibadores” cuando eso, en realidad, correspondía a la época cuando los granos se embolsaban y se apilaban en “estibas”. Hace años que desaparecieron porque ya todo es “a granel”.</p>
<p>La lucha contra el transporte y la distribución  de las medias reses tiene casi 40 años, pero se sigue resistiendo el cambio cuando ya en los negocios minoristas, la mayor parte se presenta en “cortes”, y hasta envasado al vacío.</p>
<p>Hay miles de ejemplos, pero la raíz es mucho más profunda. Porque hasta en muchos círculos <strong>aparentemente instruidos</strong> se sigue hablando del campo como un lugar, <strong>bucólico y “primario”.</strong> Y hasta así es calificada la producción en los nomencladores oficiales: <strong>Producción Primaria (PP)</strong>, lo cual además de erróneo, confunde a los burócratas encargados de armar las normativas que rigen las actividades.</p>
<p>Pero es cierto que <strong>el campo fue “primario”, </strong>cuando se araba con bueyes, arados de reja y vertedera; se cosechaba a mano; se embolsa y apilaban las estibas, hasta que los carros se llevaban las bolsas al FFCC, o al puerto.</p>
<p>En esa época, la semilla se plantaba, recolectaba, y se guardaba un poco para el año siguiente. Ahí nació el concepto del “uso propio”.</p>
<p>Los porcentajes de pérdida en las producciones perecederas eran infinitas y no se podían hacer lejos de las grandes ciudades, para no aumentar el desperdicio.</p>
<p>¿Qué pensarían ahora los pioneros si supieran que <strong>una simple semilla tiene más valor agregado e inteligencia incluida que un auto?, ¿o que se “clonan” los caballos de deporte?, ¿O que mediante inseminación artificial, ingeniería genética, secado de embriones, y espectrógrafos, se puede elegir que tipo de hacienda producir, ¡y hasta el sexo¡.</strong></p>
<p>Tal vez costaría menos lograr que ellos lo entendieran -y aceptaran- que muchos contemporáneos que aún sostienen airadamente que <strong>un producto, para tener agregación de valor, debe tener “proceso”, ser industrializado… </strong>Pero, por ejemplo, ¿que es más valioso, un jugo de manzana, o una manzana con marca, envuelta en papel sulfito, y exportada en contra-estación?.</p>
<p>Ni hablar de un corneo beef en una lata, vs un bife envasado al vacío, enviado con marca a Europa….</p>
<p>Este profundo desconocimiento de la realidad de la actual producción agropecuario, es complicado, y una de las causas de que el sector no pueda terminar de despegar y exponer totalmente su potencial.</p>
<p>Desde los ciudadanos comunes, hasta en los más altos cargos públicos, incluyendo <strong>gobernadores y legisladores, la mayoría adolece de falta de conocimiento estructural sobre las verdaderas fortalezas del país, </strong>tema fácilmente comprobable cuando se deben encarar negociaciones internacionales, en las que la principal moneda de cambio siguen siendo los alimentos, las fibras, y la madera, sobre los que la mayoría poco y nada conoce, <strong>ni para saber venderlas mejor, ni para defenderlas de los varios proteccionismos que aún pululan por el mundo.</strong></p>
<p>Yendo más lejos aún, y en plena época de <strong>hipersensibilidad ambiental</strong>, la actividad es más “limpia” que la mayoría de las industrias convencionales, y a pesar de las décadas durante las cuales se priorizó el transporte de la producción por camiones, en detrimento de los FFCC y la Hidrovía, mucho menos contaminantes.</p>
<p>Además, es el más avanzado tecnológicamente, y casi el único que miran con respeto en el exterior.</p>
<p>Ahora, aunque más de uno quiere ver en el <strong>sector energético </strong>un competidor interno, tal cuestión no existe, entre otras cosas, porque hasta el momento, solo se habla de seguir con las viejas energías fósiles (tanto en petróleo como en gas), cada vez más cuestionadas por su poder contaminante sobre el ambiente.</p>
<p>Y, de aquí a que avancen las “limpias”, o menos sucias como la solar, hidráulica, eólica, o las biomasas, falta un trecho muy largo.</p>
<p>Y en este punto hay que aclarar dos cuestiones. En primer lugar, la única energía realmente limpia que existe es la nuclear (por eso <strong>China </strong>está construyendo 16 (¡¡¡) centrales para sustituir paulatinamente la energía fósil (carbón y petróleo).</p>
<p>En segundo término, <strong>lo que va a avanzar más rápido, en cuanto los liberen y los dejen competir en igualdad de condiciones, son los biocombustibles, y esos donde van a reportar?, en Energía, o en Agroindustria como hasta ahora?.</strong> Porque en ese caso será bastante difícil que los combustibles convencionales puedan siquiera acercarse a la balanza comercial de la agroindustria en el futuro..</p>
<p>Es que si durante el año pasado, con una producción todavía acotada por el arrastre de la sequías, los cimbronazos económicos, y la situación financiera, el “campo” fue capaz de registrar un crecimiento de 9,1% alcanzando las <strong>151,5 millones de tn exportadas, por un total superior a los U$S 52.000 millones</strong>, no es nada difícil prever lo que va a ir ocurriendo si se mantiene la tendencia oficial de desregulaciones, y transparencia.</p>
<p>De hecho,  <strong>este año las previsiones son bastante mayores</strong> ya que la producción agrícola puede llegar a ser récord, consolidando el rol agroindustrial que recién comienza a despegar, después de décadas de sometimiento, y “<strong>extracción”, vía las retenciones por las que sucesivos gobiernos se hicieron “socios” del campo y de varias de sus industrias derivadas más prometedoras.</strong></p>
<p>Por eso, <strong>sostener a esta altura que la producción agropecuaria es “primaria” solo porque una parte no tiene proceso, es casi infantil </strong>cuando, en  realidad, lo que se tendría que estar mirando es que hacer en materia de infraestructura, educación de las nuevas generaciones; adaptación de las franjas etarias intermedias que no están preparadas para las nuevas exigencias tecnológicas; desarrollo estratégico de nuevas ciudades a lo largo de todo el país para mejorar la calidad de vida en las megaurbes, etc., solo para aprovechar mejor las ventajas que naturalmente tiene la Argentina.</p>
<p>Porque además de todo, <strong>lo que no se puede negar es que</strong>, a pesar de la falta de infraestructura y servicios que aún prima en muchos lugares, <strong>la calidad de vida es mucho mejor en el campo.</strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>No es “solo” un cambio de año…</title>
		<link>https://www.susanamerlo.com/no-es-solo-un-cambio-de-ano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cecilia Scher]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Dec 2025 23:31:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Central]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.susanamerlo.com/?p=4319</guid>

					<description><![CDATA[Escribe Susana Merlo
“No siempre sobrevive el más fuerte. Lo hace el que se adapta más rápido”
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribe Susana Merlo</strong></p>
<p><strong><em>“No siempre sobrevive el más fuerte. Lo hace el que se adapta más rápido”</em></strong></p>
<p>Sin duda que 2025 resultó <strong>agotado</strong>r. Y, como siempre, se espera el cambio de año como si todo fuera a calmarse al pasar del 31 de diciembre, el 1º de enero… ¡Falso!!. No es así…!!!.</p>
<p>Menos aún cuando se está en un <strong>cambio de ciclo</strong>. No solo en <strong>Argentina</strong>, sino en todo el mundo. Nada está quedando donde estaba. La geopolítica se reacomodó, y los polos de poder se reconfiguraron.</p>
<p>La política también viró (y es probable que lo siga haciendo), y por ende, su brazo ejecutor, la economía, también tiene otros paradigmas.</p>
<p>Como si fuera poco, <strong>la tecnología pasó de un ritmo “normal”, a crecer exponencialmente cambiando en forma radical hábitos y costumbres, lenguajes, códigos, y hasta culturas</strong>. Y, de la mano de <strong>China</strong>, hoy líder en la materia, fuerza al resto del mundo a sumarse a la carrera, o quedar afuera.</p>
<p>Pero hay algo que sigue inmutable a lo largo del tiempo: <strong>todos comen, pero son pocos los que están en condiciones de producir más comida, aún con los mayores avances técnicos que se vislumbran.</strong></p>
<p>Y ahí aparece una de las grandes ventajas de la <strong>Argentina,</strong> lamentable atrasada 25 años en la materia pero que, sin duda, sigue ostentando un arma poderosa y preciada: el <strong>“Argentine food” de los ´90</strong>, discontinuado a comienzos del siglo XXI, pero no por <strong>Brasil</strong> que se transformó justamente en este lapso, en el principal productor de alimentos del mundo.</p>
<p>Así las cosas, todo está en movimiento, nadie sabe muy bien hacia adonde (así pasa en las grandes eras), pero <strong>“el que se queda, pierde</strong>”, y en la <strong>Argentina </strong>el campo tiene mucho para decir (y más aún para hacer) .</p>
<p>Hay, sin embargo, algo clave. Como dice <strong>Federico Mayer</strong> en su reciente libro <strong>Agro 10X,</strong> uno de los primeros puntos es la “actitud”. <strong><em>“¿Cual será el rol en el cambio?, ¿Víctimas o protagonistas?, ¿Seres reactivos, o líderes?</em></strong>”.</p>
<p>Solo, ¡queremos que nos bajen las retenciones!!, o también hay algo más?….</p>
<p>Y esta no es una pregunta virtual, sino todo lo contrario.</p>
<p>Es bien sabido que el potencial productivo agroindustrial del país  es varias veces superior al comparativamente magro que ostenta hoy por hoy. En el libro se especifican algunas metas más o menos cercanas: <strong>carne + U$S 2-3.000 millones; lechería otros U$S 800-1.200 millones; porcinos unos U$S 1-1.500 millones, o soja otros U$S 13.000 millones,</strong> por mencionar solo algunos.</p>
<p>Pero…¿Quiénes lo van a hacer?, ¿Dónde esta la mano de obra calificada para enfrentar semejante vuelta de campana?, ¿y los capitales? aunque, en realidad, este sería el problema menor porque con un poco más de confianza, hasta parte de los argentinos que están en el exterior podrían reingresar.</p>
<p>Sin embargo, el tema es mucho más complejo, porque el paradigma <strong>ya no es solamente el “cambio productivo”, sino un “cambio de vida” y de mirada.</strong></p>
<p>No se trata de producir 100 o 200 kilos más de carne por hectárea, ni de agregar 5 millones de hectáreas más a la agricultura, o 15 millones más a la forestación.</p>
<p>Es necesario <strong>revertir el exilio interior hacia las grandes urbes </strong>deshabitando cada vez más el resto. Se necesita volver a conectar al país, FFCC, puentes, caminos, comunicación, energía, internet y, por sobre todas las cosas, EDUCACION, sí, con mayúsculas, que permita una <strong>verdadera igualdad de oportunidades, y capacidad de producir con las nuevas alternativas. </strong></p>
<p><strong>El</strong> reciente convenio entre el Gobierno de <strong>Venado Tuerto</strong>, y la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que permitirá estudiar agronomía en esa localidad, epicentro del corazón agrícola del país, constituye una buena señal en ese sentido. Igual que la “descentralización” que vienen haciendo algunas universidades privadas, llevando sus “campus” a distintas localidades alejadas de las grandes ciudades.</p>
<p>Lástima que todo esto se de mientras <strong>se siguen cerrando escuelas técnicas y de oficios, o sin que se actualice la currícula para las escuelas rurales </strong>(que más de uno creen que solo se llaman así, porque están en el campo).</p>
<p>¿Acaso alguien duda que en algún tiempo más los <strong>robots</strong> ya van a andar operando en distintos lugares (públicos)?, ¿o que la <strong>IA </strong>(Inteligencia Artificial) seguirá avanzando exponencialmente sustituyendo distintas labores?. ¿Seriamente alguien cree que la <strong>ingeniería genética, o la biología</strong> ya terminó su avance?.</p>
<p>Nadie puede dudar ya sobre la continuidad de los espectaculares avances tecnológicos mundiales, especialmente chinos.</p>
<p>Pero, <strong>alguien realmente está pensando en esto, y como será esta nueva “vida” y la producción?</strong></p>
<p>“Nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio”, dice sabiamente la canción de Serrat.</p>
<p>Sin embargo, hay algunas cuestiones adicionales que pueden permitir un cauto optimismo. Es que además del <strong>Poder Alimentario, la Argentina cuenta con un extraordinario Poder Ambiental</strong>, una moneda que día a día cotiza más alto en el mundo y que, en más de un caso, ya marca las principales restricciones operativas.</p>
<p>Poca población, cantidad de agua dulce, ambiente poco o nada contaminado, escasos residuos, gran extensión con variedad de climas, etc. constitúyeme un bien tangible que ya se evalúa en el mundo, especialmente en los lugares sobrepoblados como la India; o los que utilizan combustibles fósiles como petróleo o carbón (caso China, EE.UU., Canadá), o que directamente contaminaron sus suelos y diezmaron sus bosques naturales por la gran población y escasez de tierras para producir, tal el caso de buena parte de Europa.</p>
<p>Aquí aún se está lejos de eso, y de las <strong>guerras</strong>. Todavía puede haber tiempo para volver a proyectar “otro” país, como a fines del siglo XIX y, en todo caso, nada se pierde planteando como sostiene <strong>Federico Meyer, “un proyecto 10 X, que transforme la realidad (en este caso, de la agroindustria) en un 1.000%”.</strong></p>
<p>Solo resta saber si el sector elegirá ser<strong> <em>“víctima o protagonista” </em>.</strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>2040: ¿Qué campo queremos?</title>
		<link>https://www.susanamerlo.com/2040-que-campo-queremos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cecilia Scher]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Dec 2025 00:52:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Central]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.susanamerlo.com/?p=4223</guid>

					<description><![CDATA[Escribe Susana Merlo &#160; En apenas 15 años Argentina estará transitado el 2040 y, a la hora de fijar un objetivo, la expectativa de máxima debería ser que el país recuperara la potencia productiva de principios del siglo pasado, pero con la tecnología de hoy. ¿Una fantasía?. Tal vez, no… ¿Que nos diferencia de entonces?. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribe Susana Merlo</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>En apenas 15 años Argentina estará transitado el 2040</strong> y, a la hora de fijar un objetivo, la expectativa de máxima debería ser que el país <strong>recuperara </strong>la potencia productiva de principios del siglo pasado, pero con la tecnología de hoy.</p>
<p>¿Una fantasía?. Tal vez, no…</p>
<p>¿Que nos diferencia de entonces?. Entre otras cosas, había inmigración europea con <strong>creciente mano de obra</strong>, mucha de ella  calificada para la agricultura, y atraída también por los títulos que se daban a la <strong>propiedad de la tierra</strong>. Se contaba con un rodeo vacuno creciente, y mestizado por razas inglesas de gran calidad.</p>
<p>La majada ovina eran inmensa (más de 74 millones de ovejas).</p>
<p><strong>Había trenes y barcos.</strong></p>
<p>Puentes, alcantarillas y terraplenes hechos por los ingleses (que nunca se inundaban).</p>
<p><strong>Argentina era una potencia exportadora</strong>, donde se respetaba la propiedad privada como lo fija la Constitución, y existía libertad de mercado, sin retenciones.</p>
<p><strong>Ya con eso sería suficiente para dar un salto exponencial en materia de producción</strong>, y no es para nada alocado.</p>
<p>De hecho, es bastante similar a lo que hizo <strong>Brasil </strong>en las últimas dos décadas.</p>
<p>Sin duda ahora, además del cambio de año que siempre impulsa a los balances, se enfrenta un <strong>punto de inflexión mundial en materia política y tecnológica</strong>, con grandes cambios que se venían gestando, pero que en el último quinquenio crecieron en forma exponencial cambiando costumbres y conductas y, aunque todavía no se evaluaron totalmente en su instrumentación, van a permitir grandes mejoras, y también algunos retrocesos que se irán corrigiendo con el tiempo.</p>
<p>Ante eso, y como en todo momento de cambio, se genera un    replanteo de objetivos, por lo que sería muy  interesante que, <strong>más allá del Gobierno de turno, el mismo sector delineara un marco propio, con metas de mediano plazo</strong> (una o dos décadas), para implementar un futuro que está al alcance de la mano.</p>
<p>No es posible avanzar realmente, viviendo solo en la coyuntura. Menos aún en el campo.</p>
<p>Pero a diferencia de lo que ocurría hace un siglo atrás, cuando <strong>eran los propios emprendedores los que impulsaban los avances</strong>, ahora, pareciera que el trabajo se reduce más al ”tranqueras adentro”, o al “beneficio propio”, mientras se dejan las grandes decisiones estratégicas y estructurales en manos de los gobiernos, que es lo mismo que decir, de los “políticos”, mientras que <strong>la sociedad local parece resistir cada vez más a participar de la POLITICA</strong> (con mayúscula) y los jóvenes hasta rechazan ir a votar cada dos años.</p>
<p>Los galeses introdujeron el alambrado en hacia fines de 1.800, Pereyra los Hereford., Eduardo Olivera encabezó la primera exposición rural, y así sucesivamente. <strong>Eran todos emprendedores, privados, que arrastraban a sus pares…</strong></p>
<p>Este año la agroindustria va a exportar alrededor de <strong>U$S 50.000 millones, además de alimentar a 47 millones de argentinos y unos 6-8 millones de turistas; y mueve la economía de todo el territorio.</strong></p>
<p>Sin embargo, podría estar exportando prácticamente el doble, si hubiera habido continuidad, reglas claras, y menos medidas de corte antiproductivo.</p>
<p>En ese caso estaríamos hablando de unos <strong>180 millones de toneladas de granos (vs 148 millones), un rodeo vacuno de 65-70 millones de cabezas (vs 51 millones); al menos 12-15 millones de hectáreas forestadas en lugar de 1,3 millón, y así sucesivamente.</strong></p>
<p>En ese caso, lo primero que pasaría es un <strong>colapso</strong> porque no hay infraestructura para mover esa mercadería. Faltan caminos, al menos dos hidrovías en lugar de una, los FFCC funcionando a full y ampliado ramales. Habría que disminuir sensiblemente la cantidad de camiones por eficiencia, costo y efecto contaminación. Aumentar exponencialmente el almacenamiento. Y, además, <strong>“abrir” los pasos fronterizos hacia todos los puntos pero, priorizar los que permitirían salir hacia el Pacífico</strong>, actual destino de nuestras principales exportaciones (sudeste asiático y China).</p>
<p>Las comunicaciones, satélites, fibra óptica , el 5 G tendría que cubrir  todo el territorio pero, además, habría otro gran cuello de botella casi infranqueable: <strong>no hay personal calificado para llevar adelante este salto productivo y, menos aún en las zonas rurales, </strong>cada vez más deshabitadas, mientras las megaurbes se agrandan.</p>
<p>Revertir esto, primero frenar el “éxodo” interno, y luego cambiar el flujo y volver a las tendencias de principios del siglo XX cuando se avanzaba sobre el país prácticamente vacío, no es tarea de un día, ni de una década.</p>
<p>¿Pero, quién está pensando estos temas?, ¿quienes están dispuestos a plantearlos y defenderlos?, ¿a arriesgarse, y dedicar tiempo para imponerlos, o para frenar lo que va en sentido contrario?.</p>
<p><strong>Sabemos que los tiempos de la política no son los de la producción agropecuaria, pero tampoco lo son las prioridades de unos y otros. </strong></p>
<p>Y, lamentablemente, salvo alguna excepción, los representantes del pueblo, <strong>el Congreso</strong>, hace tiempo que, además de la coyuntura, solo mira las internas de su facción política (pues ya no se puede hablar ni siquiera de “partidos” como tales).</p>
<p>Como siempre se dice: “<strong><em>nunca son buenos los vientos, cuando no se sabe adonde se va…”</em></strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¡¡S.O.S. agro!!!</title>
		<link>https://www.susanamerlo.com/s-o-s-agro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cecilia Scher]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Nov 2025 00:31:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Central]]></category>
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					<description><![CDATA[Escribe Susana Merlo  Históricamente la Argentina tuvo en su sector agroindustrial, uno de sus puntales más fuertes, aunque el estancamiento que arrastra en las últimas décadas lo esté enmascarando. Ya desde poco después del descubrimiento, la primera fundación, y aún antes de la Independencia, los saladeros, los cueros y algunos frutos habían fundado la base [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribe Susana Merlo</strong><strong> </strong></p>
<p>Históricamente la <strong>Argentina</strong> tuvo en su sector agroindustrial, uno de sus puntales más fuertes, aunque el estancamiento que arrastra en las últimas décadas lo esté enmascarando.</p>
<p>Ya desde poco después del descubrimiento, la primera fundación, y aún antes de la <strong>Independencia</strong>, los saladeros, los cueros y algunos frutos habían fundado la base del intercambio comercial argentino potenciado desde entonces, por la <strong>escasa población </strong>(que no llegaba a consumir lo que producía), y la <strong>variedad y riqueza de sus tierras y climas</strong> que la convirtieron en uno de los países más ricos del mundo y un imán para los inmigrantes.</p>
<p>Sin embargo, la aparente condición de <strong>“rico vergonzante</strong>” de la producción agropecuaria, determinó que, en lugar de consolidar sus ventajas (como si lo hicieron <strong>Estados Unidos o Canadá)</strong>, utilizara buena parte de esas riquezas que generaba para <strong>subsidiar </strong>otras actividades ineficientes que, incluso, durante muchas décadas necesitaron del <strong>cierre de la economía por su incapacidad para competir con productos que podían venir del exterior</strong>.</p>
<p>Las sucesivas <strong>intervenciones </strong>de los mercados (financieros y de productos, en especial, alimentos) hicieron el resto y así se llegó al siglo XXI, con un  <strong>sector agroindustrial anémico</strong> y una “industria” convencional que nunca llegó a despegar para caminar por si misma.</p>
<p>A pesar de todo, sin embargo, la baja población permitió que la producción agropecuaria siguiera pesando a nivel mundial, no en los primeros lugares como hace un siglo atrás, pero aún con  mercados de calidad y contando, además, con todo su potencial de origen, además de  la ayuda de los exponenciales avances tecnológicos que caracterizan la época actual.</p>
<p>Y, aunque <strong>muy lejos de lo que podría estar produciendo</strong>, si el clima no se complica, esto se va a comprobar el próximo año cuando <strong>la cosecha de granos puede llegar a rondar los 148-150 millones de toneladas (máximo histórico),</strong> arrancando por un trigo que se ya comenzó a cosecharse en el norte, y que puede superar el récord de 23-25 millones de toneladas.</p>
<p><strong>Este volumen está lejos de los 180-200 millones de toneladas que debería tener ya el país pero, muestra un cambio de tendencia que se debería consolidar.</strong></p>
<p>Algo similar ocurre con la <strong>carne vacuna</strong>, aunque el récord en este caso, no sería por volumen (3,5 millones de tn, que ya deberían estar superando, al menos los 5 millones), sino por precio, ya que el mercado internacional está mostrando una solidez inédita, lo que puede ayudar a revertir el <strong>achicamiento que viene sufriendo el rodeo</strong>, para comenzar a recuperar parte del terreno perdido.</p>
<p>Lo mismo se puede decir de la fruticultura, la miel, la lechería o la forestación, por citar solo algunos ejemplos. Sin embargo, lo más importante, es que <strong>finalmente la política en general, internalice que el sector agroindustrial es el único que ya está listo para los saltos productivos, y para un crecimiento sostenido del monto de  exportaciones.</strong></p>
<p>De hecho, el principal ingreso de divisas del próximo año volverá a ser el agropecuario encabezado por la cadena de la soja. Y tan importante como esto es el hecho de que <strong>“el campo” es el que muestra el balance dólar más positivo, ya que sus exportaciones son mucho mayores a las importaciones de insumos que requiere para su producción.</strong></p>
<p>Y ese punto no es para nada menor, cuando un país está en las condiciones económicas y financieras que hoy atraviesa la <strong>Argentina.</strong></p>
<p>Lo concreto es que este año el campo y sus industrias derivadas, <strong>además de abastecer el mercado interno de alimentos, va a generar más de U$S 40.000 millones por exportaciones, con productos que estarán llegando a 130 mercados, y activando la economía de todo el país</strong>, desde, Tierra del Fuego a La Quiaca, mientras que l<strong>a cifra puede elevarse a U$S 48-50.000 millones el año próximo (2026), </strong>aunque los precios agrícolas no se recuperen del todo todavía.</p>
<p>De ahí que las expectativas no deberían ser menores en el sector político, donde <strong>algunos todavía solo ven “negocios” en el carry trade….</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las chances de la soja</title>
		<link>https://www.susanamerlo.com/las-chances-de-la-soja/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cecilia Scher]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Oct 2025 01:08:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Central]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.susanamerlo.com/?p=4018</guid>

					<description><![CDATA[Escribe Susana Merlo &#160; En medio del tembladeral económico que provocó el fugaz movimiento de las retenciones, y de las lluvias que tienen a mal traer a una de las zonas agrícolas más activa del país, como es el corazón de la Pampa Húmeda (norte y centro de la provincia de Buenos Aires), la otrora [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribe Susana Merlo</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En medio del <strong>tembladeral</strong> económico que provocó el fugaz movimiento de las retenciones, y de las <strong>lluvias </strong>que tienen a mal traer a una de las zonas agrícolas más activa del país, como es el c<strong>orazón de la Pampa Húmeda (norte y centro de la provincia de Buenos Aires)</strong>, la otrora reina de los cultivos, la soja, parece querer recuperar cierto terreno.</p>
<p>Las razones son dos y bien distintas. La buena, pero más “emocional” es la creencia de no pocos productores que <strong>para la cosecha (o, tal vez, un poco antes) puede llegar a producirse un nuevo recorte del impuesto a la exportación (DEx)</strong> que pesa sobre la oleaginosa, bajándolo de los 26 puntos actuales, tal vez, a <strong>18 o 20.</strong> En esto también influiría el eventual a<strong>cuerdo con la Unión Europea</strong> (que se pretende firmar a fin de año) que contempla la <strong>“eliminación” de todas las retenciones, excepto la de la soja que tendría un cronograma explícito de baja</strong>. Según el analista <strong>Maximiliano Moreno</strong>, (el acuerdo) “establece límites precisos en materia de DEX y prohíbe el establecimiento de cupos a la exportación y licencias no automáticas”.</p>
<p>La otra causa, más realista, pero menos agradable, es que hay <strong>muchas de las mejores hectáreas de cultivo del país que están anegadas </strong>(se calculan a fines de este septiembre, alrededor de 4 millones), y que la ventana de siembra del maíz se está achicando. En ese caso, no sería improbable que parte de tales extensiones se puedan volcar a la soja, en la medida que el agua vaya bajando, y para eso hay tiempo hasta fin de año, o un poco más, con la oleaginosa.</p>
<p>Igual, y aún sin contar con esto, se estima que la superficie sembrada va a ser similar a la del año pasado de, al menos, <strong>16,5-17 millones de hectáreas, pero con una mayor aplicación de insumos, y con una humedad que (donde no está inundado) es casi perfecta,</strong> por lo que se calcula que los rendimientos van a aumentar permitiendo que, nuevamente, el codiciado poroto, pueda superar las<strong> 50 millones de toneladas</strong>, según afirmaron en la reunión de <strong>AcSoja </strong>de la semana pasada, en la Bolsa de Comercio de Rosario.</p>
<p>Ya ese resultado, aunque magro, resultaría alentador  considerando que <strong>desde la campaña 18/19 no se superan los 50 millones de toneladas</strong> (incluyendo el “piso” de 25 millones de tn del ciclo 22/23), y todavía se está <strong>muy lejos del récord de más de 60 millones de hace 10 años</strong>, cuando el cultivo todavía crecía tendiendo a justificar, al menos, el 80%-85% de la capacidad instalada industrial, sin necesidad de tener que <strong>importar poroto de Brasil y de Paraguay </strong>como ocurre en la actualidad..</p>
<p>Y, si bien es cierto que las <strong>cotizaciones internacionales son comparativamente bajas,</strong> y es probable que sigan así durante los próximos meses, hasta que terminen las cosechas de los <strong>EE.UU.</strong> y luego de <strong>Brasil</strong>, los dos grandes competidores de la<strong> Argentina</strong>, no es menos cierto que <strong>el cultivo de soja es bastante más barato que el de maíz (entre U$S 150/200/ha promedio), y que la resistencia a distintos agentes y problemas climáticos es suficiente como para que alguno la llame “yuyo”…</strong></p>
<p>Y, si a todo esto, se le agrega una cierta especulación respecto a una eventual recuperación de cotizaciones para mayo ´26, antes de la siembra en el Hemisferio Norte, que podría ser menor por los bajos precios de esta campaña, entonces, la soja lograría en esta campaña local un pequeño salto de recuperación.</p>
<p>Pero hay mucho por hacer, como señal el titular de <strong>AcSoja, Rodolfo Rossi.</strong> Por de pronto, <strong>Argentina </strong>es el país con menor rendimiento por hectárea entre los grandes productores, ya que <strong>EE.UU. promedia 3,4 tn por hectárea; Brasil 3,5 tn/ha, y Argentina apenas 2,9 tn/ha.</strong></p>
<p>Y esto, además del clima, está ligado a la cantidad y calidad de los insumos que se utilicen <strong>“sin estímulos de largo plazo no hay adopción de tecnología, para lograr el salto productivo”</strong>, alertó <strong>Rossi, </strong>antes de destacar que, a pesar de esto, <strong>el complejo sojero justificó el año pasado (2024) casi  U$S 20.000 millones en exportaciones.</strong></p>
<p>Pero, por supuesto, que el potencial es mucho mayor, y el primer objetivo es <strong>cerrar la brecha de rendimientos.</strong> En ese sentido, durante el seminario se presentaron 4 diferencias fundamentales con los competidores (<strong>EE.UU. y Brasil)</strong>. En primer lugar, la <strong>propiedad intelectual</strong> que, mientras en <strong>Argentina </strong>alcanza apenas el 42% (especialmente en semillas), en <strong>Brasil y EEUU</strong> llega al 80% y 100%, respectivamente.</p>
<p>El segundo aspecto es el ya mencionado <strong>rendimiento</strong>, que se ubica en<strong> &#8211; 500kilos/ha</strong> debido a las menores inversiones en fertilización, riego, genética, etc..</p>
<p>El tercer puesto es para el <strong>aumento de rinde anual </strong>logrado por la genética, puesto que mientras en <strong>Argentina </strong> fue de 20 kilos/hectárea en los últimos 20 años, en los otros dos productores alcanzó los 46 kilos por hectárea y por año.</p>
<p>Y finalmente aparece el acceso a la <strong>biotecnología,</strong> en la que <strong>Argentina </strong>lideró la región en los ´90, y para la que ahora hay <strong>solo 3 materiales comercializables, mientras que Brasil ya cuenta con 5 (suma las Intactas 1 y 2) y los EEUU con 7.</strong></p>
<p>Pero si es interesante repasar las herramientas para salir del estancamiento/retroceso (de hecho, el crushing hace 10 años que no crece en la Argentina), mucho más interesante resulta el trabajo que realizó la propia <strong>Bolsa de Rosario</strong> donde se proyecta que <strong>ya para el 2027 la soja podría superar los 70 millones de tn/año, con una conjunción de mejoras logísticas y eliminación de Derechos de Exportación (DEx), partiendo de una estimación 25/26 que anticipa un nivel de industrialización en torno a los 42,5mill. de tn, con soja de importaciones</strong><strong> para crush por 6,5</strong><strong> mill. de tn.</strong></p>
<p>De la mano de la analista <strong>Emilce Terré </strong> se fueron mostrando distintos escenarios, con el de máxima mostrando que con achicamiento de la brecha de rendimientos, mejora de la logística, y retenciones de 0% (cero), <strong>la cadena agroindustrial sojera podría sumar exportaciones por U$S 62.500 millones adicionales a lo largo de la próxima década.</strong></p>
<p>En ese caso, las proyecciones a una década (pero, seguramente sería mucho menos por los avances tecnológicos) indica que con una producción por sobre los <strong>70 millones de toneladas, se puede contar con un crushing  de más de 55 millones de tn; y con exportaciones de 9 millones de tn de poroto, de 38,5 millones de harina, de  más de 8 millones de tn de aceite, y de 1,5 millón de biocombustible, al margen del geométrico crecimiento del consumo interno para alimentación animal y biocombustible, se destacó en AcSoja.</strong></p>
<p>Por ahora, sin embargo, con <strong>50 millones de toneladas</strong> de cosecha (o algo más), a pesar de la brecha, de la falta de infraestructura, y de las retenciones, <strong>ya sería suficiente</strong>.</p>
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		<title>El campo ¿atrapado sin salida??</title>
		<link>https://www.susanamerlo.com/el-campo-atrapado-sin-salida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cecilia Scher]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 Aug 2025 13:23:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Central]]></category>
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					<description><![CDATA[Escribe Susana Merlo Recorriendo los grandes cambios de la era más moderna, se podría hablar de la gran Era Industrial, en el siglo XIX; y de la Revolución Verde a mediados del siglo pasado, que le valió a Norman Burloug el Premio Nobel de la Paz en 1970,  y cuya derivación fue la ingeniería genética [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Escribe Susana Merlo</strong></p>
<p>Recorriendo los grandes cambios de la era más moderna, se podría hablar de la gran <strong>Era Industrial, en el siglo XIX</strong>; y de la <strong>Revolución Verde a mediados del siglo pasado</strong>, que le valió a <strong>Norman Burloug</strong> el Premio Nobel de la Paz en 1970,  y cuya derivación fue la ingeniería genética que explotó en la última década de los ´90.</p>
<p>En ambos casos, el mundo en general, pero el sector agropecuario en particular, tuvo grandes cambios, y saltos en la calidad y en la cantidad de bienes que se fue capaz de generar.</p>
<p>De hecho, la etapa industrial, además del desarrollo tecnológico de cantidad de máquinas, inició la <strong>producción masiva </strong>de productos que, hasta ahí, apenas eran artesanales.</p>
<p>Las fábricas se multiplicaron y con ellas también las zonas urbanas fueron descontrolándose hasta nuestros días.</p>
<p>La falta de previsión sobre los cambios que se estaban generando, aunque trajeron muchos avances, también fueron la causa de la aparición de problemas como las <strong>megaurbes,</strong>  la gran <strong>contaminación</strong>, o parte de la <strong>degradación ambiental </strong>que ahora recién se comienza a reconocer.</p>
<p>Por supuesto, que con esto también vino el <strong>“consumismo”</strong> generalizado, y se registró la incipiente separación de urbano y rural que, aunque parezca contradictorio, fue tanto más marcada en los países en desarrollo, que en los más avanzados.</p>
<p>Luego de la industria vino la <strong>Revolución Verde</strong>, de la que el Nobel <strong>Norman Burloug </strong>fue apodado “el Padre”.  La tendencia fue el <strong>aumento exponencial en la producción de alimentos</strong> a partir de tecnologías como la fertilización, los agroquímicos, la mecanización y el riego, que controlaron las plagas y enfermedades, potenciando la productividad.</p>
<p>Pero, si todo esto tuvo infinidad de impactos (positivos y negativos), lo más contundente vino de la mano de <strong>la adopción más masiva de la genética</strong> que fue, justamente, lo que le permitió a <strong>Burloug</strong> lograr el Nobel al incorporar genes de trigos enanos mexicanos, en los cultivares que se utilizaban en aquel momento, logrando así mayor resistencia y producción.</p>
<p>El premio se le otorgó por la contribución a la “seguridad alimentaria mundial” que, además,  terminó de echar por tierra la teoría de <strong>Thomas Malthus </strong>(1798) que preveía catastróficas hambrunas a partir del crecimiento geométrico de la población, y demostró que la producción puede seguir aumentando, a partir de los avances tecnológicos del propio hombre que va venciendo las limitaciones.</p>
<p>Pero, ¿por qué este repaso superficial por la historia importa ahora?.</p>
<p>En primer lugar, porque en todos esos cambios naturalmente la <strong>Argentina </strong>agropecuaria también participó, y hasta lideró algunas innovaciones (la cosechadora autopropulsada, el silo bolsa, la inseminación artificial en ovinos, los cruzamientos vacunos, etc.), pero también por los efectos no deseados que fueron sorprendiendo al mundo.</p>
<p>Mientras se imponía la <strong>“globalización”</strong>, derribando fronteras que el mismo hombre había impuesto, la generalización de las <strong>informaciones </strong>fue también demoliendo otras limitantes, y se siguió espiralizando hasta hoy cuando, sin temor a equivocarse, ya se entró a pleno en la <strong>Era o Revolución Tecnológica,</strong> que puede traer derivaciones insospechadas, tanto desde el punto de vista político, como social, cultural, económico, etc.</p>
<p><strong>Las sociedades más modernas envejecen</strong> y, si bien la expectativa de vida sigue en aumento, disminuyen los nacimientos; y mientras los adelantos médicos y científicos están a la orden del día, comienzan a “desnudarse” algunos de los impactos negativos que se fueron sedimentando a lo largo del tiempo. De hecho, hoy el <strong>carbón  y la energía fósil</strong>, que justificaron buena parte de los avances desde el siglo XIX, ya son sindicados como los principales causantes del daño ambiental, y aunque se siguen utilizando, cada vez será mayor la presión sobre ellos.</p>
<p><strong>Las corrientes migratorias cambian de rumbo </strong>(otra vez), y las nuevas generaciones comienzan a escapar de las grandes urbes, y con la posibilidad de “trabajar a distancia”, van buscando lugares menos hacinados, y con mayor calidad de vida.</p>
<p>Pero, ¿el mundo está pensando seriamente en estos movimientos?. <strong>¿Argentina está previendo esta transformación y sus requerimientos, como hizo a fines del siglo XIX educando a las nuevas generaciones, y preparando una infraestructura de caminos, ferrocarriles, hospitales, y hasta distribuyendo las nuevas colonias de la inmigración que comenzó a llegar a partir de entonces, aunque aparecía totalmente sobredimensionada para aquel momento?</strong>.</p>
<p>Claro que el país tiene una serie de ventajas comparativas de clima, suelo, agua dulce, y escasez relativa de población que le dan todavía algún margen; pero el estancamiento ya no es ocultable, y<strong> del “granero del mundo” con que se inició el siglo XX, al “supermercado del mundo” de los ´90 ahora, con suerte, se pasó casi a un maxikiosco ya superado por la mayoría de los vecinos.</strong></p>
<p>Se perdieron buena parte de las majadas ovinas, el rodeo ganadero disminuyó, el potencial forestal apenas se explota en una veinteava parte, y la agricultura se sostiene por la brutal avanzada tecnológica que suple con mejores rendimientos la falta de crecimiento genuino sostenido.</p>
<p>Obvio que <strong>con eso solo no alcanza</strong>, pero <strong>la infraestructura para crecer tampoco está</strong>, ¿o alguien cree que se podría manejar un aumento de 20%-30% en la cosecha de granos (unos 30-40 millones más de toneladas), volumen perfectamente factible apenas ajustando un poco la tecnología? Lo mismo se podría decir casi en cualquiera de los restantes rubros de la producción agroindustrial.</p>
<p>Lamentablemente, hasta ahora, no aparece nadie con una propuesta razonable sobre cómo salir de esta encerrona…, <strong>y lo peor es que tampoco parece haber mucha conciencia sobre el riesgo que corre el país.</strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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