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Resultado económico esperado y técnicas probadas de producción Cada vez más, la arveja es una de las opciones a la hora de planificar la siembra de los cultivos de cosecha fina. Por ello, el consultor Tomás Bullrich brindó un panorama general del cultivo, comentó acerca de su comercialización y presentó los resultados obtenidos en ensayos en la zona de Azul. Al hablar en una reunión organizada por los CREA de la zona Mar y Sierras, Bullrich expuso que la arveja es una leguminosa anual cuyo nombre científico es Pisum sativum. Desarrolla crecimiento indeterminado, es glabra y trepadora por zarcillos, con un fruto colgante con 4-12 granos. Su ciclo es inverno-primaveral y se adapta muy bien a climas templados a templados fríos y húmedos. El cultivo requiere suelos bien estructurados y drenados, ya que es muy sensible a los anegamientos y no tolera la salinidad. Manejo Con respecto a la implantación, comentó que “para la zona sur de Buenos Aires, es conveniente sembrar desde principios de julio hasta fines de agosto, de acuerdo con la variedad”. Señaló que en la Argentina hay 56 variedades inscriptas en el Inase, pero las más difundidas son Viper, Facón (arvejas para enlatado o grano seco) y Bolero (para congelado). En cuanto a la maquinaria, indicó que “se necesita una sembradora para granos finos que trabaje con un distanciamiento entre surcos de 17,5 y 26 centímetros”. La densidad de siembra oscila entre 80 y120 plantas por metro cuadrado. Eso puede requerir entre 170 y 300 kilos de semilla por hectárea, dependiendo de la variedad y del peso de 1000 semillas. Antiguamente, la siembra se hacía con labranza convencional, pero hoy el 70-80% se implanta en siembra directa. Nutrición En relación con las necesidades nutricionales del cultivo, la arveja, una especie con grano de alto valor proteico (20-24%), es muy exigente en nitrógeno. No obstante, con una adecuada inoculación se puede cubrir el 80% de sus necesidades mediante fijación biológica. Por su parte, “es algo menos exigente en fósforo que la soja. Por debajo de las 10 partes por millón (ppm), se sugiere aplicar 20 kilos de fertilizante por hectárea, y entre 10 y15 ppm, 10 kilos. Por encima de 15 ppm, la respuesta es errática. Bullrich destacó: “El criterio es fertilizar el sistema y no el cultivo en sí, porque detrás de él va a venir una soja que también se va a llevar muchos nutrientes del suelo”. Adversidades Bullrich dijo que la arveja “no es un cultivo complicado por las malezas”. Los herbicidas residuales más recomendables son el metribuzin, imazetapir, fluorocloridona y bentazon. Con respecto a las plagas, indicó que la más importante es el pulgón, aunque también se observaron ataques de isocas (Heliothis, Agrotis), trips, brucho (Bruchus pisorum) y gorgojo de granos almacenados. Por su parte, las enfermedades más relevantes de la arveja son el tizón bacteriano (Pseudomonas pisi), el marchitamiento (Fusarium oxysporum f. pisi), la podredumbre de raíz y cuello (Fusarium solani f. pisi), el oídio (Erysiphe polygoni), el tizón (Mycosphaerella pinodes), la antracnosis (Ascochyta pisi), el mildiú (Peronospora pisi) y la septoriosis (Septoria pisi). Cosecha Bullrich señaló que “generalmente, la cosecha de arveja se hace de manera directa y, muchas veces, se requiere el uso de puntones especiales, ya que las chauchas se ubican cerca del suelo”. Por otra parte, indicó que “preferentemente se requieren máquinas axiales, para disminuir las mermas”. También aclaró que “con máquinas convencionales, se puede cosechar perfectamente, aunque el mayor inconveniente es que están preparadas para trigo y cebada”. Bullrich midió mermas de 3% con máquinas axiales y del 20% con convencionales. Asimismo, informó que “los desecantes se usan mucho, porque es un cultivo que tiene una floración bastante despareja”. Desde hace varios años, también se están usando hormonas para emparejar el cultivo, adelantar la cosecha y obtener una mejor calidad. La humedad ideal de cosecha es del 14%, aunque se puede empezar con valores mayores y secar con aire a baja temperatura. Números atractivos El orador contó su experiencia con arveja durante dos años en tres campos del CREA Arroyo de los Huesos: uno está cerca de Azul; otro, en la zona de Arroyo de los Huesos, y otro, en Claraz. Señaló que “en Azul, arrancamos el primer año con muy buenos resultados en arveja, pero la soja de segunda tuvo una merma importante. En el mismo campo, este año se cosecha soja de segunda con 2500 kilos”. En Arroyo de los Huesos, “este año tuvimos un mal margen de arveja por problemas de granizo y heladas. Y en soja de segunda se están cosechando 3300 kilos”. El cultivo alcanzó su mejor resultado en Claraz, donde “logramos un rendimiento estable de arveja”. El primer año se sembró en una loma con mucha tosca, y luego se implantó en tres ambientes –bajo, media loma y loma– con 2000 kilos por hectárea de promedio. En el bajo, se llegó a 3000 kilos y en la loma, a 1200 kilos. También esperan una soja de 2000-2500 kilos. Márgenes Bullrich comparó los márgenes de diferentes secuencias de cultivos y observó que la combinación arveja-soja da buenos resultados. “Yo cotejé una soja de primera con un rendimiento promedio de 2800 kilos, con un trigo-soja de segunda, una arveja-soja de primera y una cebada-soja”, describió. “Si comparamos la arveja con el trigo, vemos que se pueden obtener 80 dólares de diferencia con precios de la arveja de 250 dólares, que es lo que se está consiguiendo hoy; el año pasado se llegó a pagar hasta 600 dólares”. El orador consideró rendimientos de arveja de alrededor del 50% del trigo. “Tendríamos que apuntar a un 50 ó 60% del rinde de trigo y 2100 kilos de soja sobre arveja, que es un 65% de la soja de primera. Con esos valores, la secuencia arveja-soja versus soja de primera nos daría un 26% más de margen”, aseguró. Mercado El 90% de la arveja argentina se destina a grano seco (entero o partido, harina, remojado para enlatar, forrajero), y el 10%, a grano fresco (vaina entera y, sobre todo, enlatado o congelado). Respecto de los canales comerciales, comentó que “hay contratos de producción de grano seco o húmedo y venta directa a exportadores y consumo interno para industria enlatadora”. La Argentina orienta el 98% de sus exportaciones a Brasil. Es el principal abastecedor del vecino país, al que le provee el 50% de su demanda. El 2% restante lo comercializa en Paraguay y Uruguay. Canadá es el principal productor y exportador del mundo, con el 30% de la cosecha mundial. Los principales países importadores son China, India, Bélgica, España y Holanda. Los pros y los contras Entre las ventajas de la arveja, Bullrich destacó que se le da “un uso mucho más intensivo a la tierra, además de permitir adelantar la siembra de la soja de segunda y mejorar el margen bruto. No obstante, marcó como desventajas la alta volatilidad de los rendimientos, la elevada inversión que se necesita por hectárea y la compleja comercialización que requiere el producto. Para que el cultivo se desarrolle más, es necesario detectar los ambientes donde mejor se adapte; ubicar la fecha de siembra para tratar de adelantar la cosecha lo máximo posible y aumentar los rendimientos de la soja; estabilizar los rendimientos en un 50-60% con respecto al trigo; obtener rendimientos de soja entre un 75-85% de la soja de primera, y trabajar más en el aspecto comercial, buscando diferentes alternativas (exportación, contratos, mercado interno, etcétera).
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