Domingo, 05 de Setiembre de 2010
¿Recuerda que...

*…el 1º de septiembre de 1802 Hipólito Vieytes fundó el primer periódico que se conoció en estas tierras?. Se trataba del Semanario de la Agricultura, la Industria y el Comercio. Desde entonces, en esa fecha, se celebra en el país el Día del Periodista Agrario. La frase que su fundador y editor eligió para encabezar aquel primer número fue: “la agricultura bien ejercida es capaz, por si sola, de aumentar la opulencia de los pueblos hasta un grado imposible de calcular, y no hay pueblo alguno que pueda prosperar una vez que llegue a desatender a su agricultura”.

*…fue a mediados de agosto del año pasado cuando se creó, y se puso en marcha, una nueva secretaría de Estado?. Se trató de la de Integración, bajo la órbita del jefe de gabinete, Aníbal Fernández, y en el cargo fue puesta la ex diputada santafesina (PJ), María del Carmen Alarcón. Para la misma fecha también fue anunciado y puesto en marcha, el Fondo Fiduciario, que administraría la Mesa de Enlace con fondos –voluntarios- provenientes de las operaciones con granos de los productores.

*…Don Juan Manuel de Rosas comenzó a muy temprana edad con todas las tareas del campo?. Fue un profundo conocedor de los trabajos rurales y muy habilidoso con el lazo y las boleadoras, lo que le ganó la admiración del personal. Escribió también las Instrucciones a los Mayordomos de Estancia, que se convertirían en un verdadero documento histórico. Sin embargo, recién fue editado en 1856, a pesar de haberse comenzado como notas en 1825.

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Revista AACREA - 18/06/2010 - Muchas dudas con la cosecha fina

 

Productores del sur de Buenos Aires adelantaron que van a sembrar menos trigo y más cebada y arveja

En plena época de siembra de la cosecha fina, las dudas de los productores les ganan a sus ganas de implantar cultivos de invierno. Si bien reconocen que este año el perfil del suelo tiene la humedad ideal y que disponen de la tecnología para altos rendimientos, ponen en tela de juicio al trigo por la intervención oficial en las medidas.
De acuerdo con los dichos de Hernán Moreno, de Eduardo Ricaurte y de Juan Louge (h), miembros CREA del sur de Buenos Aires, la cosecha fina va a estar presente en sus campos, pero va a perder terreno, en tanto que el trigo será el cultivo más perjudicado con estos cambios.

Hay agua, pero no mercados
Frente al desafío de responder qué va a hacer en la cosecha fina en 2010/11, Hernán Moreno, parte del Panel Empresario de la Jornada de Actualización Técnica de Cosecha Fina de la región Mar y Sierras del Movimiento CREA, describió la realidad de su establecimiento de 2000 hectáreas ubicado sobre la ruta 226, de las cuales 1600 se destinan a la agricultura.
Señaló que el plan de la empresa “tiene gran vocación por el doble cultivo, por margen, por diversificación de riesgos, por sustentabilidad y por el mejor uso de los equipos”.

Rindes estables
Moreno explicó que realizan dos rotaciones: una para ambientes de bajo y otra de lomas. En los bajos, desarrollan únicamente cultivos de grano grueso. “En las lomas, una rotación ideal sería trigo-soja-cebada-soja-arveja-soja-trigo-soja”, aclaró.
Según describió, “excepto en la campaña 2007/2008, históricamente obtuvimos rindes estables de cebada de 5700 kilos y 5300 de trigo”.
Por otra parte, reveló: “El año pasado arrancamos con 10 hectáreas de arveja con buenos rindes: 1900 kilos por hectárea; sin embargo, este año no nos fue tan bien, porque sufrimos una helada y terminamos cosechando 900 kilos por hectárea”.
El productor afirmó que “todo lo que se hace en cosecha fina sigue con soja de segunda, que arroja rindes superiores a los 1500 kilos por hectárea”, atestiguó. En este sentido, dijo que “si se analizaran los cálculos teóricos para la próxima campaña, el margen del doble cultivo sería muy competitivo en relación con el resto de las actividades. Éste es otro factor que hay que tener en cuenta para decidir la rotación”.
Más allá de este dato y de que la superficie de cosecha fina es estable, adelantó que este año va a caer un poco y que el área destinada al trigo disminuirá mucho más, mientras que la superficie con cebada aumentará. También va a reducir la superficie de arveja, que se encuentra en una fase experimental y que se está haciendo en una loma bien definida.

Condiciones adecuadas
Más adelante, Moreno comentó que, a través de un mapa de rendimientos, analizaron el comportamiento de los cultivos en función de la profundidad del suelo. “Vimos que la cosecha fina pierde muy poco potencial en las lomas, mientras que los cultivos de grano grueso tienen altos rendimientos en los bajos. Además, observamos que la fina corre muchos riesgos de heladas en los bajos, tal como ocurre con la soja de segunda”.
Por ello, explicó que en su explotación, “la cosecha fina se hace sólo en las lomas. Sembramos muy temprano, para que no haya riesgo de helada y para asegurar la soja de segunda”.
Respecto de la nutrición del suelo, detalló que “se fertiliza con fósforo (140 kilos por hectárea con fosfato monoamónico) a la siembra de trigo, para evitar la fertilización de la soja de segunda y para mantener el nivel del nutriente en el sistema”.
En cuanto a la fertilización nitrogenada, aplica 125 kilos por hectárea en los lotes con tosca y 160 en los bajos profundos. En cebada, los valores son un poco más altos.
A la hora de finalizar la presentación, Moreno afirmó: “Técnicamente tenemos bastante claro cómo hacer la fina, pero tenemos muchas dudas sobre cuánta fina hacer, por el contexto que se genera a partir de la intervención oficial”.
En este sentido, concluyó que “si bien los resultados físicos del doble cultivo son muy satisfactorios –como ocurre con los de la cosecha gruesa–, la superficie de fina va a disminuir, sobre todo por la incertidumbre que generan las condiciones comerciales”.

Más cebada
La realidad productiva de Juan María Louge (h), difiere bastante de la de Moreno. Sin embargo, ambos coinciden en la decisión de achicar la superficie de cosecha fina, sobre todo, la de trigo.
Louge, quien administra una empresa familiar, pertenece al CREA G-7 y produce en el partido de Benito Juárez.
El productor aclaró que la ganadería es la principal actividad de su empresa y que la agricultura ayuda en la rotación.
Afirmó que “generalmente apuntamos a un trigo de calidad, ya que como no estamos en una zona de altos rindes, buscamos percibir alguna bonificación por gluten o proteína”.
Aclaró que toda la superficie se hace en siembra directa y que los lotes de cosecha fina vienen de soja. “Si no tienen lugar años llovedores, pastoreamos los rastrojos de soja de primera con una vaca por hectárea durante 45 a 60 días. Quizá sea un error, pero no vemos grandes diferencias con un testigo que no se pastorea”, comparó.
En cuanto a la nutrición del trigo, “apuntamos a 140 kilos de nitrógeno. Por lo general, se aplican 80 kilos de fosfato diamónico, porque no tenemos más de 8 ó 10 partes de millones de fósforo”.

De rindes y catástrofes
En los últimos años, Louge sufrió heladas, seca y granizo, ante lo cual decidió achicar las cosechas fina y gruesa.
En 2010 implantará cebada, no tanto para sacarle superficie al trigo, sino al maíz, “que vemos un poco más riesgoso para esta zona y preferimos reemplazar por sorgos para pastoreo. Obtener 5000 kilos de cebada no es tan difícil, y la diferencia de costos de implantación es importante”, distinguió.
En síntesis, detalló que esta campaña va a sembrar un 52% menos de trigo (de 580 hectáreas en 2009 pasará a 280 hectáreas en 2010) y va a aumentar de 0 a 100 las hectáreas de cebada. En total, va a reducir la superficie de fina en un 35% (de 580 a 380 hectáreas). “Vamos a achicar el trigo debido a que el margen proyectado es regular. Nosotros tenemos 2700 kilos por hectárea de costo sin alquiler, y con alquiler (con 160 dólares por hectárea), nos vamos a 3800 kilos, cuando en un año bueno para la zona apenas superamos los 4000 kilos”, comentó a la hora de explicar por qué reduce la superficie destinada al cereal.
“Además, estamos igual que todo el mundo. Las ventas del trigo que tenemos en stock son muy difíciles de concretar y creo que si el Gobierno quiere que sembremos más soja, vamos a tener que hacerlo. Nosotros hacemos trigo con mucha calidad, con 15, 16% de proteína y 20-40% de gluten, y nos pagan apenas 30 pesos más por tonelada”, aseguró con un tono de resignación.

Más cebada, menos trigo
Eduardo Ricaurte, propietario de “Cerro Amigo”, establecimiento perteneciente al CREA Azul-Chillar, no escapó a la tendencia que marcaron los anteriores disertantes.
Contó que su campo de 1275 hectáreas, ubicado al pie de un cerro, tiene potreros altos, con colinas someras y bajos, donde se acumula abundante humedad.
Con respecto al trigo, el productor describió que “históricamente, en nuestro grupo obtuvimos buenos rendimientos, pero en los últimos dos años, por una helada total y por sequía, los rindes cayeron”.
Ricaurte comentó que está probando cebada gradualmente. “Nos va bastante bien, tenemos muy buen rendimiento con respecto al trigo, pero siempre aparecen problemas con la calidad y sufrimos muchos descuentos”.
En cuanto a la intención de siembra, recordó que el año pasado redujo sensiblemente el área de trigo, hasta que llegó el 28 de junio. “Con el resultado de las elecciones, pensé que iba a haber algún cambio y me largué a implantar todos los rastrojos que tenía disponibles, sembrando 379 hectáreas de trigo. Productivamente nos fue bárbaro, pero ahora tenemos el problema que tienen todos: nos cuesta vender el cereal”, reveló.
Teniendo en cuenta este inconveniente, señaló: “Hoy la cebada nos brinda una posibilidad muy importante en combinación con la soja de segunda, y la estamos empezando a manejar un poco mejor”. Por esa razón, apostará a su siembra, ya que permite alcanzar rindes mayores que los del trigo, diversificar el uso de la maquinaria y anticipar la siembra de soja de segunda. “Al trigo lo empezamos a cosechar entre el 20 y el 25 de diciembre y a la cebada la estamos trillando entre el 10 y el 12. Cuando los cultivos se siembran antes o después del 25 de diciembre, obtenemos mucha diferencia con los rindes de la soja de segunda”, afirmó.
Entonces, “los problemas de comercialización del trigo, la falta de reconocimiento del esfuerzo necesario para hacer un producto de calidad y las bajas expectativas respecto del aumento de los precios internacionales conducen a disminuir la superficie del cereal, aumentar la de cebada y hacer una mejor soja de segunda”, argumentó Ricaurte, quien agregó que también planea “incursionar con poca superficie en arveja y alpiste”.

 

 
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