|
Los arrendatarios pasaron por distintos estados de ánimo: desinterés, euforia y desilusión en función de la evolución de los mercados de granos y de arrendamientos
La campaña agrícola 2009/10 mostró características que podrían analizarse desde el propio comportamiento del ser humano en cualquier actividad. La descripción del avance de este ciclo constituye jugosa materia para la observación de profesionales de la psicología, aunque por supuesto, no nos entrometeremos en ese terreno pues excede nuestro conocimiento profesional.
En esta oportunidad, dividiremos el tiempo transcurrido de la campaña en cuatro etapas bien diferenciadas a través de las cuales evaluaremos lo sucedido a lo largo del tiempo con la rentabilidad de la actividad agrícola a partir de los precios de la soja en el Mercado a Término de Buenos Aires. A los segmentos resultantes los llamaremos “memoria dolorosa”, “amnesia”, “cortina de humo” y “sonrisas y lamentos”.

“Memoria dolorosa”
Arbitrariamente definimos los límites de esta etapa entre el 1/04/09 (fines de la campaña 2008/09) y el 1/06/09. La característica diferencial de esta fase es, como su nombre lo indica, el dolor sufrido por las empresas de producción agrícola en el pasado cercano. En este sentido, vale la pena recordar que la campaña 2008/09 fue, en algunas zonas, la de menor volumen de precipitaciones de los últimos 80 años. Esto, sumado a las permanentes intervenciones del Gobierno Nacional en algunos mercados como el de trigo o de maíz, cerrando y abriendo las exportaciones a discreción con consecuencias negativas sobre los precios, produjo que muchas empresas de producción desaparecieran literalmente del mercado agrícola argentino.
Aquellas que lograron sobrevivir debieron replantearse de qué manera seguir adelante y lo que se vivió durante esta etapa fue una permanente renegociación y refinanciación de deudas hacia 2009/10.
Las empresas de producción se vieron en severas dificultades para saldar sus compromisos en mayo de 2009 y las compañías proveedoras de insumos no podían ahorcar a sus deudores porque quedarían ellas también fuera del negocio, en función del monto de cobranzas por realizar que tenían “en el campo”. Esto último trajo como consecuencia que el nivel de endeudamiento con el que se arrancó la campaña 2009/10 fue muy alto.
Pero el centro del análisis de esta etapa es la memoria dolorosa percibida por las empresas y de que manera influyó sobre la planificación y presupuestación de la siguiente campaña por parte de los empresarios. Si bien los modelos de empresa son infinitamente diferentes, existió un concepto por esos meses que los unió a todos y se resume en la frase: “La campaña 2008/09 nos recordó que estamos en una actividad de alto riesgo y por lo tanto debemos exigirle a la misma un nivel de rentabilidad mínima, acorde con dicha característica”.
Otro de los planteos muy escuchados fue: “Este año le exigiré a la actividad un mínimo de 30% de rentabilidad antes de impuesto a las Ganancias; de lo contrario, no arrendaré el campo en negociación” o “En tal zona ofreceré sólo un esquema de porcentaje; de lo contrario no entro al negocio”.
Promediando esa etapa, los arrendamientos que se empezaban a ofrecer a los dueños de campo tenían una reducción implícita de un 25% aproximadamente, comparado con los pagados en la campaña 2008/09 para una zona de nivel promedio de producción. En este sentido, los principales componentes del negocio de soja de primera, para esta etapa, eran los que figuran en el cuadro 1, y el precio por tonelada del ejemplo es el promedio de cotización de la posición durante la misma. (Vale aclarar que los números que siguen se utilizan sólo a los efectos del ejemplo y pueden no representar situaciones particulares).
“Amnesia”
Esta etapa comienza luego de transcurridos los primeros cinco meses del año, desde el 1/06/09 hasta el 5/10, fecha elegida especialmente por haber mostrado el piso de cotización de la soja Mayo 2010.
En los primeros días de estos cuatro meses comenzó a observarse cierta ansiedad en algunas empresas de producción agrícola, pues la situación en ese momento y habiendo respetado hasta allí el planteo de rentabilidad mínima exigida, era que estaban muy por debajo de la superficie presupuestada. El motivo de esta situación fue que se dio, durante los meses de “memoria dolorosa”, una distancia importante entre las ofertas de quienes buscaban tierra para arrendar y quienes la ofrecían. Los dueños de campos no estaban dispuestos a reducir drásticamente su ingreso ni los empresarios su rentabilidad esperada hacia 2009/10.
La realidad mostró, comenzada esta segunda etapa, que muchas empresas de producción cedieron ante la ansiedad generada por no llegar a la superficie presupuestada, y todo lo planteado en “memoria dolorosa” quedó a un costado. Así fue que se empezaron a cerrar arrendamientos a valores que no alcanzaron a los de la campaña 2008/09 pero se les acercaron bastante, tal cual lo describen los números que se detallan en el cuadro 2. Es importante tener presente que el precio por tonelada del ejemplo es el promedio de cotización de la posición Mayo 2010 en el Matba durante la misma y los números que siguen se utilizan sólo a los efectos del ejemplo y pueden no representar situaciones particulares:

Durante “amnesia”, hubo muchos productores de mediana escala que se quedaron sin campos, pues venían negociando durante semanas con los propietarios los arrendamientos por pagar y sucedió que otras empresas aparecieron ofreciendo valores mucho más altos de los que estaban en tratativas hasta esa fecha, adelantando incluso altos porcentajes al contado, al momento de la firma.
Estos últimos fueron los primeros afectados por la falta de memoria pero sucedió, en los meses subsiguientes, que la amnesia se propagó y más empresas comenzaron a sufrir tardíamente sus efectos. Afectados por observar de qué manera se reducía su superficie de siembra cedieron y aceptaron también reducir su rentabilidad esperada.
Vale remarcar la merma de rentabilidad del 47% que se observa en el cuadro 2 entre “memoria dolorosa” y “amnesia”, motivada por el incremento en los arrendamientos pagados y exacerbada por la caída en el precio de la soja posición Mayo 2010, la cual pareciera no haber sido evidenciada por los productores esos días.
“Cortina de humo”
A partir del 11/10/10 hasta el 5/01/10 y hasta la fecha, se evidenció lo que dimos en llamar “Cortina de humo” pues, de manera similar a lo que vivimos en campañas anteriores, el “efecto precio”, sumado a la excelente condición de los cultivos, motivada por los muy buenos registros de precipitaciones, ocultaron aquellas decisiones de alquilar tierras aceptando reducciones drásticas en la rentabilidad presupuestada.
La realidad descripta se puede observar en el cuadro 3, que incluye los resultados de producción de soja en función de los arrendamientos y precios promedio obtenibles en la etapa “cortina de humo”. Es importante tener presente que el precio por tonelada del ejemplo es el promedio de cotización de la posición Mayo 2010 en el Matba durante la misma y los números que siguen se utilizan sólo a los efectos del ejemplo y pueden no representar situaciones particulares.
“Sonrisas y lamentos”
A partir del 5/01/10 hasta la fecha evidenciamos una fuerte reducción del precio de la soja correspondiente a la posición bajo análisis, que volvió a modificar de manera significativa el resultado de la actividad, a menos que se hubiera fijado buena parte del precio de venta del producto. El nombre de esta última etapa refiere a que comienzan tiempos de análisis y conclusiones, luego de haber recibido oportunidades, por parte del Mercado, de obtener precios que permitían capturar la rentabilidad proyectada. Al igual que en etapas anteriores, se muestran los resultados obtenibles del negocio de soja de primera, teniendo en cuenta los precios de la posición Mayo 2010 existentes al momento de escribir estas líneas.
(Vale recordar que los números expuestos en el cuadro 4 se utilizan sólo a los efectos del ejemplo y pueden no representar situaciones particulares).
Son tiempos de aprendizaje que deberíamos grabar en nuestras mentes, en caso de estar lamentándonos por no haber tomado posición de precio con anterioridad. A propósito de esto, recordemos esa frase dicha por un filósofo contemporáneo llamado SS: “Los árboles no crecen hasta el cielo”.
Conclusiones
Resulta esencial aprender del pasado cercano y nunca dejar que la “amnesia” ni las “cortinas de humo” tapen a la sabia “memoria dolorosa”, tanto para presupuestar como para tomar decisiones de gestión.
En función de lo descripto y recordando el alto endeudamiento de buena parte de las empresas de producción en la Argentina en este ciclo, sugerimos, más fuertemente que en otras campañas, capturar la rentabilidad que los precios ofrezcan a través de fijaciones de los mismos y no quedar “abiertos” en un porcentaje alto de la producción estimada, buscando darle previsibilidad al resultado.
Es necesario recordar que estos productos son commodities y, por lo tanto, no se puede manejar su precio. Por eso, es clave plantearse una rentabilidad mínima esperada al presupuestar la campaña y capturarla cuando el Mercado ofrece la oportunidad de hacerlo.
Hernán Fernández Martínez
Investigación y Desarrollo del Movimiento CREA
|